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Lunes, 03 de Diciembre de 2012 22:01

Recorrido profesional Destacado

por  Sophie L'Homme
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Que sea en Francia, en Italia o en España donde trabajaba en el sector del vino antes de llegar a México en 2010, el vino ha sido siempre un producto cultural importante, un vínculo socializador, acompañando diario, la comida en la casa o en el restaurante. Queda claro que también la educación tiene importancia en esta herencia cultural. Mis padres desde niña me hicieron probar una gotita de vino cuando salimos al restaurante, para despertar mi curiosidad y concientizar del mundo de los sabores.

Tuve la oportunidad de integrar el grupo del Oficio Gubernamental de la Vid y del Vino en París (www.oiv.int) para ampliar mis conocimientos al nivel internacional, haciendo una vuelta por el mundo en 2 años para obtener una maestría internacional de vinos. Desde mi llegada hace 2 años al Distrito Federal de México, me he puesto al servicio de los Mexicanos interesados por el tema del vino, dando clases de enología a particulares y ofreciendo intervenciones dentro de seminarios empresariales con la técnica de cata de vinos.

A primera vista, en comparación a Europa, he percibido el vino en México como un producto esnob, que pertenecía a la mesa del restaurante y no a la mesa de casa. Sin embargo las tendencias cambian y ahora se puede pedir vino por copeo en los restaurantes lo que es un factor exponencial para ampliar el consumo y abrir la mente y la curiosidad de los Mexicanos. Según yo, hay que dar oportunidades para que se despierte el interés y descubrir paso a paso este mundo tan apasionante.

Si tradicionalmente el vino en este país estaba reservado a las clases más acomodadas, he constatado desde una década una democratización en su consumo. El vino está cada vez menos considerado como un producto de lujo y “elitista”, y uno de mis principios cuando se trata de hablar del tema, es desmitificar el discurso, ponerlo accesible a todos, porque al final, es una cuestión tan subjetiva.

El vino mexicano y su región vitivinícola están experimentado un fuerte auge a pesar de que el consumo per cápita de vino en México sigue siendo muy bajo.

El perfil de los consumidores mexicanos tiene entre treinta y más de edad en ambos sexos, es de alto nivel académico, en buenas condiciones económicas. Ellos beben principalmente vinos importados de España y solo el 40% de los vinos producidos en México son consumidos por mexicanos.

Por fin, aunque yo venga de Francia, país reconocido internacionalmente por su tradición vitícola, soy la primera, dicho con humildad, en decir que los mexicanos pueden ser muy orgullosos de sus vinos y éstos merecen la pena ser conocidos no solo a su nivel nacional sino afuera de sus fronteras.

Mi primer flechazo por un vino mexicano fue con el tinto Gabriel, elaborado por la bodega Adobe Guadalupe con 30% de la uva Cabernet Sauvignon, 30% de la uva Merlot y 30% de la uva Malbec. Este vino tiene una gran personalidad y es la razón por la cuál lo he elegido dentro de la carta del restaurante Almacén Porteño. Este vino tiene alta fineza y su equilibrio en boca es perfecto con una buena presencia de taninos ya aterciopelados. (ver más adelante)

Ultima modificacion el Viernes, 31 de Mayo de 2013 22:16

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