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Miércoles, 28 de Septiembre de 2011 08:05

Mire en la trinchera de México Número 2

por  Bernardo Carriedo Saenz
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Mire en la trinchera de México.

Editorial: La Estructura Política de la Revolución

Diciembre 1955

Fundamentalmente al margen de un futurismo, que juzgamos aun prematuro, dado que estamos a medio camino de un programa constructivo de  impecable manufactura, se ha presentado en la palestra  de las discusiones mas oportunas el tema de la estructura política de la Revolución Mexicana, que a través de diversas denominaciones – las del partido oficial – ha sido la depositaria de las orientaciones y los rumbos que tomo la cosa publica desde que sedimento la ebullición de las sangrientas jornadas iniciadas en 1910.

 

La oportunidad del tema ha surgido ante la novedad – que no lo es tanto – de la presencia de mas de un partido político en los actuales frentes, de la naturaleza de los mismos y del riesgo que, particularmente en virtud del voto femenino – un positivo cambio democrático -  corre la fisonomía general de lo que se ha llamado el México renovado y progresista.

Acostumbrado el país a no ver en la primera línea mas que un partido – lo que por muchos se ha llamado una “democrática dictadura” la presencia de otros tres, con carácter oposicionistas , ha alarmado a muchos profesionales de la política y a no pocos de los que  a ella se dedican con muy respetables investiduras.

El peligro mayor es localizado por los cauces del Partido de Acción Nacional del que unos han dicho que es una remozada versión del porfirismo y otros afirman que es una versión de la democracia cristiana – no con tintes, si no con cierto fondo confesional – en las novísimas formas con que se presenta hoy en el mundo.

Entre nosotros ,sin embargo, la cuestión no puede estudiarse a estas  clásicas y académicas luces – que en si mismas serian irreprochables- , sino a una realidad social que no puede volver la espalda a su origen histórico, ni siquiera con el pretexto de alcanzar mejor sus propios fines.

Esta dialéctica de cuño muy estilizado y bastante bien preparado, es la que usan  y ponen en juego los talentos de Acción Nacional; y es en ella donde, para darles una batalla que a muchos se les antoja dificilísima y poco menos que perdida, se les puede y se les  debe hacer frente.

Una evolución social – verdadero fondo de la política -, al margen de la Revolución, es inadmisible para México.  No pretendemos, ni nadie a pretendido nunca, que las formas de la justicia social se estratifiquen e inmovilicen al proclamar como indiscutible la trayectoria revolucionaria que precisamente  Acción Nacional – y con ella los otros dos partidos, bajo diversos ángulos – quiere discutir. En esto precisamente radica el meollo de la cuestión.

Todas las decepciones que la Revolución hubiera podido ocasionar tan explotadas por la critica y la cómoda censura de los oposicionistas – no son suficientes para cuartear sus cimientos.

En otras palabras, la Revolución no es un Partido, si no la esencia de un modo de vida que el pueblo de México – que puede por otra parte , desear muchas reformas- no quiere que se cambie. Volver, por consiguiente, la espalda a la Revolución – si tal es el programa de los oposicionistas – es salirse del marco nacional. Y de ello, así como lo de que, por esta causa no haya últimamente mas que un Partido Revolucionario, los mismos oposicionistas tienen la culpa. Y la prueba de esta deliberada dislocación la tendrán, a pesar de sus grandes esperanzas, a la hora en que  los factores sean bien presentados a la consideración y elección del pueblo, incluyendo al sector femenino.

Precisamente por el proceso de un partido único, este  ha tenido que cargar con todos los defectos de un desgaste extraordinario, de una disminución de su fuerza y de su presión política, del consiguiente y natural reblandecimiento de su ideología, de sus normas y de sus procedimientos . A falta de presión interna en el animo de sus masas, la necesidad de la subsistencia –único legatario de la Revolución- ha impuesto cierta rigidez de formas-llamada imposición-que aparentemente traiciona su verdadero espíritu. Milagro es, con tan prolongada e intensa labor de sustentación, su propia supervivencia. Con mucho menos de lo que a tenido que hacer el hoy llamado Partido Revolucionario Institucional, en otras partes han caído, con gloria y sin ella, organismos políticos muy fuertes y muy densos.

Un derrotismo, habitual entre nosotros atribuye este fenómeno a la resistencia ilimitada y a la ilimitada facultad aguantadora del pueblo mexicano. No es cierta esta apreciación, no tiene ningún fundamento histórico mas allá de lo que puede tener en cualquier otro pueblo: la verdad es que el Partido oficial ha tenido que cargar con todo el peso, porque no se ha presentado nunca otro partido revolucionario que  a su hora le exonerase de el.

Ante actual ampliación del frente democrático- llámesele electoral-, el PRI es un partido desgastado en meritoria e ingrata lid, pero no es un partido invalido. Y sigue siendo aun, en democrática contradicción, el único partido que sabe hacer honor, con aciertos y desaciertos, a la indiscutible- lo repetimos- esencia revolucionaria.

De sus deficiencias se han aprovechado los opositores, con una falta de lógica que seria muy difícil negar: de las deficiencias orgánicas o funcionales se pasa a la critica principal; de los detalles de los hombres se pasa al fondo de la historia y de la sed del pueblo de México-que por no ser enteramente satisfecha no deja de existir se pasa a la condenación de las fuentes.

Esto es lo que hay en el fondo. En las apariencias- que cuentan mucho-,de un cumulo de quejas del Partido Oficial se hace festinadamente un estado de opinión general, por aquello de  que en política es permitido no registrar escrupulosamente hechos, si no fabricarlos para que algún día sean. Y todo eso acosta de quien esta en el poder, de quien mas sus ambiciones tiene que quemar sus  facultades, de quien tiene que ir invirtiendo el caudal de sus responsabilidades.

Así y todo ,con estas grandes ventajas que acumulado el respetable grupo de  Acción Nacional- y con el, Partido Nacionalista y el Partido Popular-, la verdad tendrán la opinión publica en la forma y en la medida que el Partido Revolucionario les deje.

Se ha hecho una excesiva ponderación de las palancas, extremistas por uno y otro lado, los organismos de la actual oposición tienen en su mano: sin devaluar la importancia, lo exacto es que todas ellas, sin excepción alguna, han perdido-unas por su ineptitud  y otras por radical falta de adaptación a la idiosincrasia del pueblo Mexicano- la excepcional fuerza que se les atribuye.

Maestros en el arte de la inflación de sus valores, saben qué sus  mejores baterías dé  fuerza pueden ser fácilmente absorbidas por la misma Revolución , al nomas deshacer el equivoco en que se apoya la interesada aplicación que ahora les dan quienes se creen sus únicos manejadores. Y a medida que traten de capitalizar los virajes de la opinión publica en este sentido, se ira haciendo luz en la verdad de este caso que tiene tan alarmados a los que han perdido, o nunca han tenido, el verdadero sentido dimensional.

Sin duda alguna, el desgaste-que no la invalidez-del Partido Revolucionario impone una alternativa que, aunque parezca novedosa, no lo es tanto en la misma apreciación del profesionalismo político : la vigorización del organismo o el establecimiento de una tur nación, siempre que sea autentica y genuinamente revolucionaria.

Pero de esto que puede llegar hacer un tópico de la política mexicana- hablaremos en su oportunidad.

 

Ultima modificacion el Domingo, 25 de Diciembre de 2011 13:16
Bernardo Carriedo Saenz

Bernardo Carriedo Saenz

Nostalgia

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