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Viernes, 07 de Octubre de 2011 19:49

La reelección es de gobiernos conservadores Destacado

por  Héctor Octavio Carriedo Sáenz
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En cualquier país a los actores políticos conservadores se les connota como tales porque carecen de visión de cambio, de plataforma y de ideario para realizar transformaciones de avanzada, no sólo porque por su ideología consideran inamovibles los fueros, privilegios y canonjías del grupo dominante de interés (élite) a la que pertenecen y los controla, sino también porque temen a los cambios o son refractarios y resistentes a las transformaciones normativas (culturales y legales) e institucionales (funciones y estructuras políticas y económicas), ya que los cambios afectarían intereses de los grupos conservadores que los sostienen o con quienes interactúan, o bien trastocarían los conflictos de interés que están detrás de muchas normas legales e instituciones –estancadas, fallidas o quebradas- controladas por mafias, o bien “atrapadas sin salida” en prácticas clientelares, inmovilistas, patrimonialistas, inerciales, negligentes, anómalas y por supuesto corruptas.

Las élites, mafias o grupos de interés (si se prefiere poderes de hecho o fácticos) que obstruyen las reformas y transformaciones jurídicas, políticas, económicas e institucionales que necesita México, están a la vista de los ciudadanos, los intelectuales y analistas verdaderamente libres:

1) Los oligopolios protegidos (Vg. Televisa, Tv Azteca, Telmex, otros propietarios de cadenas de medios electrónicos y de periódicos, banca extranjera, bolseros, entre otros), que controlan las decisiones jurídico-político-económico-administrativas lo mismo de legisladores federales que fungen como sus testaferros y personeros en el poder legislativo, que de ministros de la Suprema Corte de (in) Justicia de la Nación (SCJN) y los organismos reguladores, como la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

2) Los sindicatos con líderes vitalicios y prácticas antidemocráticas, y que también llevan consigo los gérmenes del estancamiento, la inmovilidad, la modorra y la conservación de prebendas, canonjías, fueros y privilegios indebidos.

Hasta el Banco Mundial (BM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (La trampa de la desigualdad y su vínculo con el bajo crecimiento en México, 2007), han concluido que “el poder de los grandes grupos empresariales y de los sindicatos corporativos del antiguo régimen…”se ha consolidado durante los gobiernos panistas “…al punto de convertirse en uno de los mayores generadores de desigualdad y freno al crecimiento…los grupos poderosos se benefician del status-quo y no tienen incentivos para cambiar su conducta. Hasta la fecha se ha observado un equilibrio político en el que estos grupos reciben rentas sustanciales a costa del dinamismo en el crecimiento….”. En este grupo de privilegiados, sin ser los únicos, se inscriben los primeros 20 multimillonarios mexicanos del “ranking nacional”, también inscritos en la lista de Forbes.

Hay que decir que algunos conservadores, para disuadir a los votantes ingenuos, llegan a discursar o predicar en el sentido de que están a favor de “cambios y transformaciones”, por ejemplo cuando utilizan la expresión “cambios estructurales” -muy manoseado lugar común- o las también multicitadas “reformas estructurales”, pero a fin de cuentas se refieren sólo a sustituir una estructura institucional de empresa pública por una “más eficiente y competitiva” (muy discutible) de propiedad privada, lo que en realidad constituye, en la mayoría de los casos, una apropiación de bienes públicos que son fuente de rentas monopólicas para unos cuantos concesionarios.

Es muy sabido que los gobiernos y actores políticos conservadores lo que en realidad, por definición y por lo general siempre pretenden es mantener sin cambios las normas jurídicas, las costumbres o tradiciones, la cultura y las sub-culturas conservadoras y las instituciones –incluso caducas- que los actores e intelectuales conservadores ellos mismos dicen “nos hemos dado los mexicanos bien nacidos”.

Por eso algunos nos preguntamos: ¿Qué hay y quiénes están detrás de la “propuesta ciudadana” que puja por la reelección de legisladores? ¿Qué “ventajas” tendría la reelección? Y, finalmente, ¿Qué vicios e inconvenientes traería consigo la reelección de legisladores?

Están detrás de la propuesta de reelección, claramente, los actores políticos conservadores, por una simple razón: pretenden promover a los cargos de elección popular a sus cabilderos, personeros y testaferros, que les garanticen el inmovilismo de las normas jurídicas acordes con sus intereses que desean conservar. Así sería impensable, por ejemplo, una nueva ley de medios, entre otras que afectaran los intereses de los poderes fácticos.

Los conservadores arguyen que las principales “ventajas” de la reelección serían:

 

1) La profesionalización de los legisladores (en realidad no es condición necesaria la reelección para contar con legisladores profesionales o cumplidores);

 

2) Según analistas, intelectuales y actores políticos conservadores, sin ofrecer mayores argumentos, se lograría el fortalecimiento del poder legislativo;

 

3) En el que podría ser su argumento más “sólido” dicen que los legisladores con la posibilidad de reelegirse deberían rendir mejores cuentas y los electores podrían exigirlas; sin embargo, en los hechos, la reelección no es condición necesaria ni suficiente para que todo esto suceda;

 

4) Dicen que se establecería una relación más estrecha entre representantes y los ciudadanos, pero en realidad la “relación estrecha” sería entre el legislador y el poder fáctico que lo patrocinara o promoviera;

 

5) Dicen que serían los electores, y ya no los partidos, quienes elegirían o reeligirían a sus senadores o diputados (pero los grandes electores podrían ser poderes fácticos, como también sucede ahora);

 

6) Afirman que el poder legislativo no estaría sujeto a las interrupciones de cada fin de legislatura, y claro está que para los conservadores entre menos cambios se produzcan es mejor para los intereses que protegen, y

 

7) El legislador sería más responsable en su actuar y en su desempeño, afirmación que constituye una sinrazón, toda vez que la reelección es una variable independiente o no asociada a la responsabilidad que en todo caso y en cualquier condición debe tener un legislador.

En cuanto a vicios e inconvenientes de la reelección ahí están, como razones suficientes para que los ciudadanos libres se opongan a la misma: la inmovilidad de legisladores testaferros, personeros y cabilderos de poderes fácticos, el conservatismo y la preeminencia en el Congreso de la Unión de los conflictos de interés. Personajes que se eternizarían en el cargo “quedando bien” con sus clientelas políticas conservadoras, se resistirían a legislar sobre temas de avanzada como la despenalización y necesaria regulación de las drogas, las sociedades de convivencia o matrimonios no convencionales, la despenalización de la interrupción del embarazo, y la nueva ley de medios, por mencionar sólo algunos temas inviables con legisladores controlados por los poderes fácticos e intereses conservadores.

 

Ultima modificacion el Viernes, 07 de Octubre de 2011 20:07

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