Martes, 18 de Octubre de 2011 09:18

Una Corona para el festival que llenó a La Capital de música

por  Mauricio Romero
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Por: Maurikel

En un día muy soleado, con casi 30 C (15 a la sombra) en contraste con lo que había sido una semana llena de lluvia e inundaciones en casi todo el país, algunos de nosotros fuimos testigos del festival más trascendente en los últimos tiempos en nuestra ciudad. El Festival Corona Capital 2011 superó las expectativas en cuanto a los asistentes, talento artístico, patrocinadores y vibra en cada metro cuadrado de la curva 4 del autódromo Hermanos Rodríguez; pero así también superó las pésimas experiencias previas de muchos de los asistentes al contar con escenarios alejados sin acceso a servicios, pocos accesos al evento como tal ( solo contamos una de la puerta 8 debías caminar casi 2 km para llegar a la puerta principal de acceso) y una logística entre grupos que poco te podían permitir disfrutar de todo el talento que estaba reunido. No puedo hablar de todo el festival pero si les platicaré de mi experiencia de lo que decidí ver.

 

En fin, al pasar por la nota musical, deben destacarse encuentros tan afortunados como el de Austin TV, que no dejan de sorprender por su alta calidad de interpretación y composición ;mientras que su identidad sigue siendo un misterio ( claro, solo en el escenario) no lo es lo impresionante de su ejecución de cada una de sus canciones. Se sea, o no fan de este tipo de género, ATV presenta una gran opción ante la estridencia de muchas otras propuestas hechas ese día.

Al rozar las 4 PM, los nostálgicos y neo-newwavers se dieron cita al otro extremo del festival para presenciar la primera actuación de Orchestral Manoeuvers in the Dark (OMD), agrupación británica formada en 1979 pero que tuvo su éxito mayor en 1988 con canciones de su The Pacific Age ( 1988). Sus canciones transportaron al personal a los años 80s ( cuando muchos de ellos no habían siquiera nacido) al abrir con Enola Gay (1979), e ir caminando por varias décadas hasta llegar a canciones de su último álbum como Sister Marie Says (2009). Tal fue su impacto que preguntaron varias veces entre sí, ¿Porque nunca habíamos venido a México?...cosa que se puede resolver corriendo a su actual manager con la agravante de haberlos puesto en el roll a las 1600 hrs cuando aun mucha gente de sus contemporáneos no llegaba al evento. Cerrar con Electricity (1979) fue remontarnos a épocas muy electrónicas que parecen más vigentes que nunca. No voy a ahondar en momentos donde se toco Dreaming o If You Leave ( 1988).

Ya entrada la tarde y al calor de ya varias bebidas refrescante, llegó el turno de ir a buscar algo para alimentarse y también de ir al baño. Aquí, el primer gran error: el escenario principal se encontraba por lo menos a 300 metros de la primera aglomeración frente al Escenario Capital ( no me imagino a los pobres de la parte más cercana, tal vez tuvieron que hacer sus necesidades en bolita). Horas en la cola de los alimentos y mucho sol hacían de esa espera una de las peores experiencias para cualquier comensal.

Optando por un menú menos light, tras 5 tacos de canasta, regresamos a escuchar a SantiGold que entonó algunos de sus clásicos como You'll Find a Way. Compositora norteamericana que hubiera dado la vida por nacer en Jamaica o en Brixton al sur de Londres. Su música claramente influenciada por sus estudios en música afroamericana, se escuchó mientras se ponía el sol y muchos de nosotros hacíamos sobremesa  al pie de un árbol.

En punto de las 1800 regresamos al costado este del Escenario Capital, después de pasar el mal trago de escoger entre Coheed & Cambria y Editors, ganando los segundos por la ventaja de tener después a Portishead. Aun y cuando no podíamos escucharlos, C&C proyectaban algo poco usual en festivales últimamente: actitud puramente rock metalera. Este rasgo inequívoco de un festival de música ha tendido a desaparecer pero es refrescante verlo una vez más en estos tipos de Nueva York cuyo fundador, Claudio Sanchez ( guitarra y voz) , luce una cabellera digna de cualquier perrito pijo de Polanco. Esta impresionante melena, contrasta con Michael Todd (bajo y coros) y con Josh Eppard y Travis Stever en batería y bajo. Al estilo del viejo oeste, estos 4 vaqueros del metal. Si bien podría decirse que la voz de Sanchez le da un toque pop, es verdad que toda su música se acerca más a Motorfinger que a U2...definitivo. No cabía más que imaginar y leer los labios de Sánchez mientras cerraban su presentación con Welcome Home.

Turno al ocaso de Editors, indies británicos que tienen mucho de Joy Division, Bauhaus y Coldplay en una mezcla un tanto lúgubre y gris como la ciudad de donde son originarios (Birmingham). Interpol solo es una coincidencia. Su sonido fue impecable en la ejecución y entonados en la voz de Tom Smith ( compositor, guitarra, voz) Chris Urbanowicz ( guitarra y teclados ....un gran elemento en la presencia de la banda) y Russell Leetch (bajista/sintetizadores) y Ed Lay (batería). Desde Camera, hasta Papillon ( debo decir que el mix de Guetta tiene su encanto) pasaron por muchas de las canciones más famosas de la banda incluyendo Munich, Smokers Outside the Hospitals Doors además de Eat Raw Meat = Blood Drool. Una ejecución magnífica de un desvelado grupo que incorporó un piano con sonidos tan oscuros como la noche que caía. Aún hay mucho que dar.

Gran preámbulo para uno de los grandes de la noche. En las pantallas de blanco y negro mientras más de 75,000 personas se agolpaban al fondo de la curva a escuchar a una de las frutas pródigas del movimiento Trip Hop de Bristol de los 90s; de hecho el nombre del grupo proviene del poblado a 15km de la misma ciudad antes mencionada y de donde son originarios Beth Gibbons y Geoff Barrow. Iniciando con una P en pantalla con un fondo de sonidos poco convencionales y estridentes, su fuerza y armonía, sonaron con Silence para seguir con Nylon Smile. The Rip nos regaló una animación colorida y apocalíptica a la vez, uno de lo mucho que hablaba de lo que son en conjunto estos músicos. El corazón palpitaba con Chase the Tear y más momentos emotivos y de gran calidad de interpretación se dieron con Glory Box mientras todos coreaban que querían ser una mujer y dejaban atónitos a los primerizos en su música. Cowboys cerró este primer set que desató un encore con Roads y Carry On. Concluía, una de las mejores experiencias atmosféricas experimentadas, vistas, sentidas y escuchadas en los últimos años, en la capital del país. Excelente trabajo a los que decidieron por fin traerlos a la ciudad.

El cuerpo ya no es un roble joven, por lo que la caminata a buscar el escenario donde se cerraría el concierto ( Escenario Corona) se encontraba al otro lado de la curva que pintaba más ya como un Via Crucis que una pista de autos. Miles de personas moviéndose hacia una sola salida o hacia una sola concentración. Cerca de 80,000 juntos en la esquina suroriente del autódromo corearon canciones de The Strokes mientras afuera, el caos vial empezaba a dar sus primeras impresiones. Para muestra, basta un autobus:  atorado entre dos filas de autos de más de 1 km, sin posibilidad a salir, más que recorriéndola poco a poco, para impaciencia de los que atrás le seguían: todo el estacionamiento 8. Nosotros por nuestra parte, no pudimos más y disfrutamos de Reptillia, New York City Cops, Someday, Gratisfaction y Alone, together mientras  nos dirgiamos al auto.  El encore me cuentan fue de lo mejor...no me consta, no estuve ahí.

El balance total del Corona Capital 2011 queda en: bandas de leyenda, organización para olvidar y un masaje de pies urgente para recomenzar. Hasta el 2012!

 

Ultima modificacion el Martes, 25 de Octubre de 2011 02:19
Mauricio Romero

Mauricio Romero

Escrito a mano

Sitio web: ojocinicodehoy.blogspot.com

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