Lunes, 14 de Noviembre de 2011 13:14

Stone Temple Pilots

por  Mauricio Romero
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Una noche fría cualquiera puede ser una noche para reflexionar sobre lo pasado o sobre el futuro. Es un buen momento para conectar con las cosas que han sucedido o nos han marcado mientras nos acurrucamos en nuestra cobija preferida o a nuestro recuerdo más cálido. Ayer, tocó ser la noche más fría del año en el D.F. pero no así lo fue para los más de 3000 fans que nos reunimos a corear las canciones de esta otrora banda noventera; formada por Robert De Leo, en el bajo, Erik Kretz, en las percusiones,  el hermano de Robert, Dean De Leo en una guitarra tan sucia en su sonido como limpia en su interpretación y Scott Weiland, en la barítona voz que puede transportarnos a cualquier emoción: Stone Temple Pilots dió un concierto formidable en El Plaza Condesa. Esta banda pudo haber sido el llamado "usurpador" del sonido conocido como Grunge Rock de final de los 90s al ser fuertemente comparada con Alice in Chains o Pearl Jam, solamente por coincidir en el mismo movimiento estridente y la similitud de la voz  de Weiland con la de Staley o Vedder,  en el single que decidieron lanzar para  su promoción inical. STP no quedó como un advenedizo , su música no es así; trasciende mucho a sus contemporáneos por atreverse a experimentar con sonidos, ritmos viajando del pop al metal pasando por su principal influencia, el jazz y el blus  además de gozar de una composición magnífica como pocos lo han hecho. Desde su primer álbum Core lanzado en 1992 hasta su homónimo Stone Temple Pilots de 2010, este grupo ha transitado por las más diversas emociones que un grupo puede experimentar, desde la separación hasta la reunión afortunada que nos ha dejado verles 18 años después. Frío se puede sentir pero  esta noche, especialmente esta noche, no.

Las 10 PM era la hora en que, de acuerdo al boleto, podríamos disfrutar de la música de estos magníficos hijos del Sur de California (algunos dicen San Diego otros L.A.). El lugar, excelente en su acústica y distribución de servicios, ofrecía una acogedora atmósfera para lo que vendría; treintañeros trasnochados, rockeros de espíritu en uniformes de vida cotidiana u otros de nueva generación en busca de rock "viejo" se dieron cita junto a metaleros de cepa que contaban crónicas del nuevo despertar metalero de la fría Escandinavia comandado por grupos suecos; pero eso es otro relato.

 

Scott Weiland al inicio.
Foto: Cortesia @mau_rom

A las 1030 se escucharon algunos silbidos de desesperación y se apagaron las luces, iniciando así la travesía en la música de estos gran cuarteto: Kretz marcó el 4/4 con potencia y virtuosismo mientras Crackerman invadió la sala con una guitarra distorsionada y un bajeo espectacular, adornados por la voz de Scott. Fue excitante volver a escuchar Vasoline, Big Bang Baby, Wicked Garden  y una de sus más potentes canciones Sex Type Thing que tiene como tema central el abuso de género en las relaciones amorosas. Siguieron con algunos clásicos como Interstate Love Song, Plush ( a la mitad del concierto gracias porque no queríamos que fuera el encore), Big Empty con una ejecución de slide en guitarra magnífico por De Leo a lo que se sumó una ejecución jazzera de su hermano menor Robert en Silvergun Superman; no dejaron pasar la oportunidad de hacer un poco de improvisación mientras intentaron tocar ABC de los Jackson 5 ante el asombro de los asistentes: desafortunadamente no pudieron concluirla porque Weiland juró no recordar la letra aunque presumió su voz al llegar al tono de un anterior infante Jackson.
FOTO DE PORTADA: Robert De Leo. Foto: Cortesia @El_Plaza
Un encore forzado después de que un grupo de inadaptados lanzaron cerveza al escenario más de la emoción que con un propósito furtivo de dar en las guitarras de Dean pero que terminó por molestar a la banda que salió después de decir que la audiencia era 99% maravillosa...el otro 1% se lo debemos a esos efusivos lanzadores de cerveza.
Una de las más esperadas, Trippin' on a Hole on a Paper Heart dió por cerrado este maravilloso encuentro con la década de los 90s. Cálido y familiar, así se sintió el concierto. Del frío nadie nos acordamos.
Como dato curioso, su canción Sour Girl y Atlanta fueron de las más esperadas y pedidas pero no fue interpretada; quizá porque recuerdan a la banda en su periodo más oscuro y especialmente a Weiland de su primer divorcio y su primer periodo de recuperación de drogas duras...quizá recordar para todos no sea tan bueno como lo fue ayer para nosotros, la generación de los 90s

 

Ultima modificacion el Lunes, 14 de Noviembre de 2011 14:45
Mauricio Romero

Mauricio Romero

Escrito a mano

Sitio web: ojocinicodehoy.blogspot.com

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