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Jueves, 24 de Noviembre de 2011 16:05

¿Arte o entretenimiento?

por  The Matador
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ZARPAMOS…

¿El Arte es necesario?... Es cínico pensarlo en un país que cuenta a millones de pobres con apenas lo necesario para sobrevivir, en un México cuya dichosa “Guerra contra el Narco” abarca unas cifras de muertos y de violencia que hacen palidecer al mismo Irak en pleno conflicto bélico, en un mundo carente de reflexión gracias al entretenimiento que nos cuasi-obliga a recibir nuestra televisión a través de la “señal con valor” o del “canal de las estrellas” o el ya a veces circo de nuestros políticos, que amablemente lo ponen al servicio de nosotros como un plus extra al trabajo a expensas del erario que ya realizan (y que desde luego, ése sí es necesarísimo, faltaba más).

El lugar en que podemos ubicar al arte en nuestro país, pareciera reservado sólo a los pudientes y “educados”, equiparable a un lujo que “sólo algunos” pueden pagar y sobre todo, “entender”. El concepto del arte es lejano para la ciudadanía según las cifras que desprenden las taquillas de los teatros, museos y centros culturales del INBA, CONACULTA, UNAM, DF y demás opciones subsidiadas para que los artistas del país trabajen y se expresen ofreciendo sus propuestas en términos de teatro/ música/ danza/ ópera/ artes plásticas/ cine/ literatura/ y un etcétera interminable en ramas aledañas a cada una de éstas disciplinas. No hay que ser un ratón de biblioteca para deducir las cantidades de personas que se chutan la telenovela de las 9 en relación con las que ponen un pie en el Palacio de Bellas Artes a escuchar a la Sinfónica Nacional o en el Foro de Las Artes a ver una obra que “experimenta” con el lenguaje teatral. La diferencia no tiene comparación entre éstas opciones, sólo con ver el desfile de marcas, productos, anunciantes y patrocinadores que se forman en pasarela entre comerciales de la 1ra y la ausencia incluso de público suficiente para llenar la mitad de los teatros en las 2da y 3ra posibilidades que planteamos lo deja claro en cuanto a números.  El entretenimiento que provee la llamada “Caja idiota” (de la novela ciberpunk de Homero Sepúlveda Armengol, 1973) le gana por millones de espectadores al “arte” que pretende desarrollarse en éstos nichos culturales, hecho que deja verdaderas dudas abriéndose frente a la función de éste último de cara a nuestra sociedad.

El entretenimiento no es cuestionable así como el gusto particular del público, cada quién se acerca a lo que sus posibilidades en todo sentido dictan, pero el arte y el entretenimiento, son cosas distintas. Su diferencia más notoria radica en la también fortaleza más grande de cada uno de éstos. Entretener, en su definición de diccionario (Real Academia) se traduce como “Distraer a alguien impidiéndole hacer algo/ Hacer menos molesto y más llevadero algo/ Divertir, recrear el ánimo de alguien/ mantener ( conservar)”.  Arte, por su parte, se define como la “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”. Sin embargo, la discusión de su definición, utilidad y sentido en términos reales aplicables para el ser humano tiene infinitas inflexiones, desde agenciarlo al calificativo de “hacer bien” acciones mundanas como el arte de barrer, hasta su relación con el concepto de virtud y habilidad de realizar muy bien o de manera muy superior a lo correcto alguna disciplina (como el arte del buen comer). Filósofos e intelectuales de todas las épocas han buscado el lugar de éste concepto y lo que engloba. Casiodoro, escritor y político latino del siglo IV(el equivalente a un “pensador social” de ésos tiempos), destacó el aspecto productivo en el arte conforme a reglas, señalando tres objetivos principales: enseñar, conmover y complacer; Platón decía que el arte tiene un sentido general, es la capacidad creadora del ser humano; para Tolstoi, la única justificación válida de la existencia del arte es su contribución a la fraternidad humana, “una obra de arte sólo puede tener valor social cuando transmite valores de fraternidad, es decir, emociones que impulsen a la unificación de los pueblos” y podríamos cerrar ésta lluvia de contrastes en una frase del pintor surrealista Ruso/ Francés, Marc Chagall:El arte es sobre todo un estado del alma”.

 

¿Arte o entretenimiento?

 

La  síntesis es clara, el entretenimiento es simple  y está enfocado a distraer la atención para relajar el pensamiento y el arte busca enfocar nuestra atención en la reflexión y los sentidos justo en el intento de estimular nuestro pensamiento. Por ello, al menos en éste pueril esfuerzo de contextualizar, podemos ver que el entretenimiento permite un acceso digerido y concreto de situaciones comunes que conectan en una superficie inmediata con el espectador, sucede fuera de nosotros, es impresionante a la vista y al oído, puede conmovernos o impactarnos, pero su función es la de un destello que nos permite seguir adelante sin mayor modificación más que el de haber tenido unas vacaciones mentales de nuestros deberes cotidianos dentro de su deslumbrante flama; el arte pretende que el alumbramiento ocurra dentro de nosotros, proponiendo una reflexión constante del mundo que nos rodea, es atormentado y obsesivo, en ocasiones incluso poco concreto y rayando en la metáfora en cuanto a su “mensaje” u objetivo concreto, pero su impacto es tan fuerte, que una vez que uno conecta con la obra de arte ésta se queda indeleble en nuestro ser, para modificarlo de manera permanente, puesto que nos permite entender una realidad que sólo es posible acomodar a través de nuestros sueños, que no son otra cosa que un constante desdoblamiento y análisis inconsciente de lo que vivimos todos los días. Pensar o no pensar (diría Hamlet), ésa es la cuestión, ambas necesidades legítimas, el circo o la ópera, ¿cuál necesitamos? En nuestro país nos basta con el fútbol y las telenovelas para estar felices  y entretenidos (o infelices si pierde nuestro equipo, pero igualmente entretenidos), sin duda los hechos nos arrojan que es necesarísima ésa catarsis, pero ¿cómo entender a una sociedad como la nuestra sin arte? El problema educativo que vivimos, la falta de posibilidades económicas de la clase media y media/ baja (sin mencionar las condiciones infrahumanas de las clases bajas del país), el oportunismo y desinterés de los medios de comunicación electrónica con cualquier otra cosa que no sea el ver sus bolsillos repletos y el marasmo gubernamental (así como el miedo) con respecto a elevar la necesidad intelectual de su país estancan la respuesta de ésta pregunta. Sin importar lo que necesitemos (lo cual, es una obviedad) el hecho es que el país no cuenta con las condiciones aparentes para que el arte sea un negocio, dicho lo cual, el sector privado se lava las manos haciendo esfuerzos mínimos en el apoyo y la difusión a proyectos “artísticos” y el gobierno muestra los acuses de recibo de sus memorándums del INBA y las listas con los nombres de los becarios del FONCA con un gran aroma de jabón perfumado que se desprende de las pilatescas manos con las que sostienen las “pruebas” de que ellos hacen lo que pueden con los recursos que alcanzan en su aporte a la oferta artística para el pueblo de México (mismo que vive ignorando por completo dicha oferta por la nula difusión de la misma). Falta de visión al respecto de un México reconocido en el mundo entero principalmente por sus artistas y sus narco-anécdotas.

Abunda el entretenimiento y el arte sobrevive gracias a la incansable comunidad artística, que trabaja sin contratos firmados ni salarios dignos, que culmina su responsabilidad sin reconocimiento alguno por parte de la institución, cuya burocracia y falta de autonomía restringe cada vez más los presupuestos, salarios que siempre parecieran ser de favor, que no cuentan con prestación alguna y que vienen ya con su descuento de hacienda correspondiente, siempre en forma de becas o apoyos, sin compromiso alguno con los tiempos de ley y en la ambigüedad más variada y variable posible. El arte subsidiado en un país cuyo doble filo pone al artista entre la espada y la pared, pues sería imposible ejercer su oficio de creación y expresión sin éste “apoyo” pero al mismo tiempo se genera una inviabilidad de que su arte llegue a los espectadores, a la gente común, el pueblo que carece del conocimiento de que tiene(tenemos) derecho a la cultura. Nuestros artistas hacen una magia que mantiene viva el alma de un país que decide desde todos sus flancos pretender que no es necesaria, que hay que vendérsela al diablo por una torta de tamal y a Ninel Conde sirviéndola en el horario desmadrugado pa dormir con su imagen toda la noche en ésta dosis de heroína psicológica, en el abandono, en la depresión de que no hay mañana y por lo tanto debemos fugarnos para la sensación de perdernos en los rincones aguados de nuestra mente con la imagen que se pueda, el chiste que sea, las nalgas operadas de lo que se aparezca… actitud que se parece a la de cualquier adicto que necesita reconocer en una granja o en un grupo especializado que la vida plantea siempre otras opciones.

 

Epílogo…

El tema da para mucho y en éste espacio reflexionaremos el arte de nuestro país y el derecho que tenemos como mexicanos a poder accesar con el mismo, trataremos de cuestionar, informarles, conocer a los artistas, divertirnos, recordar tiempos mejores y estar en búsqueda constante para conocer algunas respuestas, pero sobre todo, para generar muchas más preguntas, pues, ¿para qué existe el arte sino para reflexionar lo que a veces no podemos entender?, como diría Albert Camus, “Si el mundo fuese claro, el arte no existiría”

 

Ultima modificacion el Jueves, 24 de Noviembre de 2011 20:51
The Matador

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