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Viernes, 03 de Febrero de 2012 20:34

Indignación

por  Miranda
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"Enojo colectivo" "Enojo colectivo" Google

Hay que trascender las noticias, hay que ver más allá de lo evidente, hay que hacer consciencia individual y colectiva y ser rebelde.

Veo en las redes sociales los comentarios y los links compartidos sobre los 25 millones de pesos en un avión del gobierno veracruzano por un lado, y por el otro, el tema de los 3 ex gobernadores priistas y la PGR.

Veo comentarios de indignación por la manipulación de la información que hace el gobierno panista en pleno año electoral y en el contexto de encuestas que dan la presidencia a Enrique Peña Nieto.

Veo comentarios de indignación por las actividades priistas que no dejan de ser sospechosas y que nos hablan de prácticas muy tricolores que dejan a la imaginación todo lo habido y por haber.

Pero CON OTROS OJOS, veo la coincidencia en los dos bandos: la indignación.

La indignación de aquellos que acostumbramos ver, escuchar y leer noticias. ¿Cuántos seremos? la minoría estoy segura. Pero nuestra indignación confluye con la indignación general. La que ya existe siempre, la que está agraviada por la sequía y la situación de los Tarahumaras, la de la madre de familia que se indigna ante un salario injusto que deja con hambre a sus hijos, la indignación ante el acoso sexual y el maltrato a mujeres, niños, ancianos y personas con capacidades diferentes. Indignación, indignación, indignación por todas partes.

¿Para qué nos sirve sumar la indignación? ¿Para qué? ¿Para qué darle rienda suelta e impulsar una emoción negativa, que como todas las de su especie, solo sirve para hacer catarsis y que las cosas sigan igual hasta la próxima crisis emotiva? ¿Para qué construir cada vez más indignación y coraje en un contexto electoral, en el que tendríamos que tener la cabeza fría para tomar la mejor decisión?

Las emociones desbordadas e inconscientes nublan la razón. Las neurociencias han demostrado que la parte emotiva del cerebro activa una desconexión de la parte racional para dar rienda suelta a la emoción. Es imposible pensar y razonar en tus “5 minutos” que en realidad son más, al menos 20 minutos en un episodio de enojo, para recuperar “la razón”.

Pero el problema es que esos “20 minutos” ya se convirtieron en horas, días, semanas, meses de emociones plagadas de insatisfacción, indignación, coraje, frustración y…depresión.

Al cabo del tiempo, las células corporales se hacen adictas a las sustancias que más circulan en nuestro cuerpo. Cada vez buscamos más y más y más.

¿No te parece que las redes sociales se han convertido en el bote de basura en el que vertimos lo “bueno y lo malo”? ¿Cuántos linchamientos sociales en las redes has visto en las últimas semanas?

No solo buscamos saciar nuestra adicción a emociones negativas, sino que ¡las compartimos en búsqueda de apoyo social!

Hay que trascender las emociones “positivas” y “negativas” para entender, para razonar, para pensar, PARA DECIDIR. Pero además hay que trascender también a la razón.

Razón y emoción son las caras de una misma moneda. Juntas, integradas hacen al hombre sabio y por ende a sus decisiones. A esa conjunción se le llama sabiduría, intuición.

¿A quién le beneficia que una nube permanente anule a una de las partes de la dualidad?

¿Quieres seguir siendo cómplice de la inconsciencia colectiva?

¿Bajo qué bases tomarás tu decisión para ir a votar el próximo 1 de julio? ¿Dominado por la indignación, el enojo, la frustración?

 

Ultima modificacion el Viernes, 03 de Febrero de 2012 20:36
Miranda

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Voz de mujer

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