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Medios y Democracia

Medios y Democracia (16)

Miércoles, 20 de Junio de 2012 10:25

VIDEO: El debate completo de #Yosoy132

por Administrator

El encuentro celebrado este 19 de junio a las 20:00 horas en la CDHDF fue organizado por estudiantes de un movimiento que hizo historia al convocar a tres de los cuatro aspirantes a la presidencia de la república a un diálogo en donde se pudieron contrastar posturas sin que se haya apreciado, a nuestro juicio, ningún tipo de sesgo. La difusión fue limitada, sin embargo 5 radiodifusoras lo transmitieron en vivo y diversos portales de internet. Aquí presentamos el video completo del deabate #Yosoy132.

La liga es la siguiente: http://www.youtube.com/watch?v=txWoCr1EXyE&feature=youtube_gdata_player

Redacción

 

En la primera entrega sobre este asunto expuse un paquete de reflexiones sobre el modelo de promocionales cortos -los famosos spots-, diseñados con lógica publicitaria y utilizados por partidos y candidatos en cada proceso electoral, como un importante vehículo para obtener el voto de los ciudadanos. El meollo del asunto, decíamos, es que ese formato promueve un tratamiento de las opciones políticas en competencia similar al de posicionar marcas o vender papas fritas.

 

No acudo a la descalificación fácil de “la política”, así en genérico. Yo creo en el sistema de partidos y así como lamento sus acciones en muchos temas, también conozco propuestas serias de algunos, por ejemplo, veo estatutos en los que se reivindica la equidad de género y se abre la puerta para acciones afirmativas que obligan a representar a indígenas y jóvenes en sus candidaturas, veo también decisiones históricas en el terreno legislativo como la propia reforma electoral que extirpó en buena medida la privatización del acceso a radio y televisión en los comicios, aunque nada de eso lo infiero como postura o propuesta a partir de  lo que difunden los partidos en sus spots de campaña.

 

No se trata de buscar un modelo de promocionales sólo con “propuestas”, posturas y logros. En democracia la crítica y exhibición de conductas inmorales o ineficaces de los gobiernos y representantes populares permite también evaluar el rumbo, sin que eso sea equiparable al montaje de escarnios injustificados, o denigración y calumnia calculada no en función de brindar información real, sino de dañar la imagen del adversario a cualquier costo, sin importar que se mienta, con tal de ganarle una rebanada de poder.

 

El primer paso para transitar a elecciones que de verdad permitan tener a la vista las ofertas concretas de gobierno y los compromisos legislativos, es reconocer que no habrá mejores contenidos de las campañas si no existen mejores formatos para exponerlos.

 

Antes con dinero de por medio (o sea, peor que ahora) y hoy a partir de una fragmentación y distribución proporcional de los tiempos del Estado en radio y televisión, el spot reduce la oportunidad de expresar ideas, a sólo frases ocurrentes, golpes denigratorios,  jingles, lemas y actuaciones especiales de luchadores, artistas o medallistas olímpicos. Veamos.

 

Con la actuaciones estelar…

En el año 2000, Juan Gabriel cantaba que “ni Temoc, ni Chente … ni el PRD ni el PAN, el PRI es el que va a ganar”. No se trataba de un militante demostrando su simpatía partidista ni tampoco de un promocional que permitiera valorar ninguna propuesta o crítica seria. De hecho, concluida aquella campaña, se supo que el cantante tenía adeudos fiscales que no fueron perseguidos en el sexenio priísta de Ernesto Zedillo como sí lo fueron en el del panista Vicente Fox. Saque usted sus conclusiones.

 

En esa misma elección, Chespirito apareció en otro spot pidiendo el voto por Fox, igual que la actriz Kate del Castillo. Ambos se veían convencidos del candidato, pero en ninguno de los casos, el spot respectivo aportó una propuesta o idea específica de gobierno que permitiera a la audiencia informarse para ejercer su voto.

 

“Quiero que sepas que a mí nadie me pagó por decir esto”, afirmaba del Castillo en su spot, pero no sabemos si Chespirito o los futbolistas Kikín Fonseca y Alberto García Aspe, igual que la actriz, eran entonces simpatizantes panistas o sólo personajes ocasionales para un anuncio. Es difícil atinarle porque ni siquiera ellos lo aclararon en la pantalla, como tampoco lo hizo el ex portero de la selección mexicana Jorge Campos, quien apenas en 2010 salía en un spot junto a Joan Sebastian y Enrique Peña pidiendo el voto por el priista Manuel Añorve en Guerrero, mientras que en 2005 Campos hizo lo propio en otro promocional para impulsar la política del saliente gobernador perredista, Zeferino Torre Blanca, en torno al conflicto por la polémica presa “La Parota”.

 

Durante las campañas de 2009,  Chantal Andere promovía en spots  al Partido Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano), sin especificar a la audiencia que ella no es militante, sólo una actriz dándole voz e imagen a un guión, que terminaba con el jingle “naranja, naranja”.

 

Un ejemplo por demás emblemático de estas tendencias que se cargan a lo publicitario antes que a brindar información para la deliberación política, lo vimos cuando el actor Raúl Araiza, también en los comicios de 2009,  era  la imagen del Partido Verde.

 

El actor fue entrevistado a propósito de sus aparentes convicciones políticas en la revista Tv y Novelas, con spots ilegales en los que esa supuesta charla –después se demostró que era una inserción pagada- se difundía en televisión como si la revista estuviera promocionando un contenido más para que la compraran, sin reparar en que la difusión seguía al aire mientras la edición que circulaba en los puestos de periódicos ya era otra.

 

Al respecto, el 25 de junio de 2009, el actor dijo en otra entrevista -ésta sí real- transmitida en un programa de espectáculos de MVS, que él no estaba de acuerdo con la “pena de muerte”, una de las propuestas legislativas que defendía en los spots del partido. Pero fue más allá, dijo que salía en los promocionales porque lo escogieron después de un “focus group” y un “casting”. Se trataba de una actuación “como si me hubiera escogido Coca cola o Marinela”, y remató con que él ni siquiera acostumbraba votar en las elecciones: “Mejor voto en la casilla por nadie (…) mi presidente nunca lo quitan, es el señor Azcárraga”, dijo en entrevista con Susana Moscatel.

 

Si algo nos ha enseñado el nuevo modelo de comunicación político electoral, es que los ciudadanos sí han visto o escuchado los spots, es decir, no es un problema de exposición en medios, sino ausencia de condiciones para que esa exposición lleve ofertas políticas y no ocurrencias con música de fondo.

 

Poco después de la elección federal de 2009, acudí a la arena México para a ver como “El Místico” se lucía con lances frente al Negro Casas. El famoso luchador había sido imagen, junto con la medallista y hoy diputada Iridia Salazar, de algunos promocionales del PAN. Esos spots ya eran muy conocidos, fueron vistos de forma eficaz por mucha gente. Así se acreditaba ante mi incredulidad mientras cientos de personas desde las gradas coreaban o abucheaban a la porra ruda que gritaba en cada vuelo del astro mexicano “pinche panista”. Un documentalista de la BBC grababa aquella función en la fila de adelante, y con un español decente preguntó “¿Qué gritan? ¿Por qué se ríen?”. Lo que ocurre es sale en los spots del IFE, le contesté. No creo que me haya entendido, pero de igual forma expresó un “ah” como si la duda hubiese quedado disipada.

    

¿Cómo garantizar mejores contenidos en los spots? De entrada, incluyendo una leyenda en cada promocional que aclare si hay en él actores o militantes, y sin duda, ampliando su tiempo para incentivar el desarrollo de más ideas y menos jingles, de más propuestas y menos lemas, de candidatos en pantalla que expongan de viva voz sus ofertas y no de actuaciones disfrazadas de militancia.

 

Tentaciones

Se han presentado interesantes propuestas para ajustar el formato corto. El 28 de febrero del año pasado un grupo de políticos, escritores e intelectuales, coincidieron en la necesidad de terminar con “la dictadura del spot”, y transitar a segmentos más amplios en los que en verdad puedan exponerse propuestas que permitan a los electores tomar una decisión informada.

 

En ese grupo plural coexiste la firma de un promotor de la restricción constitucional a comprar tiempos en radio y televisión, como José Woldenberg, con la de impulsores  de la libre contratación como Héctor Aguilar Camín.

 

Sería improbable que el mismo senado de la república que voto la reforma electoral de 2007 ahora diera marcha atrás. Eso da tranquilidad a quienes vemos, como sucedió con el movimiento del “voto nulo” en 2009, potenciales tentaciones de los detractores de la reforma electoral para reprivatizar las campañas montándose en un reclamo viable y adecuado para dejarnos de actuaciones y pasar al debate de ideas. A esas sí, les pueden poner toda la música e iluminación que quieran, porque nadie podrá escuchar sólo una.

 

*El texto se publicó originalmente en la revista Zócalo, número 134 (Abril de 2011). El autor es asesor en el Instituto Federal Electoral, sus opiniones son a título personal.

Martes, 01 de Mayo de 2012 01:45

El debate,las mentiras y el futbol

por Luis Miguel Carriedo

 

La tarde de este lunes, la Federación Mexicana de Futbol informó que el partido de liguilla entre Morelia y Tigres se jugará a las 8 de la noche el próximo domingo 6 de mayo, en un horario que no es habitual y que coincide exactamente con el definido para transmitir el debate presidencial en todas las señales públicas de radio y televisión del país, así como en aquellos medios privados que decidan tomar en vivo la señal que el IFE pondrá a su disposición.

Por unanimidad, los representantes de la candidata y los candidatos presidenciales acordaron que su primer debate se realizara ese domingo a esa hora, en el World Trade Center de la ciudad de México. El IFE, consciente de que las rondas finales del torneo profesional de futbol comenzarían la primera semana de mayo, le hizo saber a las dos principales televisoras y a la federación mexicana de futbol el día y la hora del debate, y les pidió valorar la posibilidad de no programar encuentros en ese horario.

Ricardo Salinas Pliego, dueño de Televisión Azteca y del equipo “Monarcas”-Morelia decidió ir en sentido contrario a la petición del IFE, e incluso sincronizó el horario del partido de cuartos de final de tal modo que mientras esté en curso el debate presidencial, el Morelia estará disputando su pase a semifinales con los Tigres, y cuando concluya el debate, terminará también el encuentro futbolero, a las 10 de la noche. Azteca está en su derecho, la ley no se lo impide.

El adivino Orozco y la “libertad de expresión”

El 26 de abril el diario Milenio publicó una entrevista en donde el consejero electoral Marco Antonio Baños, dijo que el IFE estaba en comunicación con las televisoras y con la FEMEXFUT “para lograr que el debate tenga el espacio que necesita, sin que eso perjudique la transmisión de los partidos del futbol”, aunque aclaró que ni Televisa ni Azteca “están obligadas a acatar” la petición de no empalmar el horario del futbol con el del debate.

En ese tenor, para evitar empalmar horarios, si así lo consideraban pertinente las televisoras y los equipos involucrados, el consejero presidente del instituto, Leonardo Valdés, y el consejero electoral que preside la Comisión de debates presidenciales, Sergio García Ramírez, enviaron la semana pasada una carta a la Federación de futbol, a Televisa y a TV Azteca (antes de que se definiera qué equipos jugarían la liguilla).

Al respecto, el senador Javier Orozco (abierto defensor de los intereses de las televisoras) publicó el mismo lunes una columna también en Milenio, refiriéndose a las declaraciones del consejero Baños:“Resulta increíble que se atreva a declarar que el IFE enviará oficios a la Federación Mexicana de Futbol y a las dos principales televisoras para exhortarlos a que los partidos de futbol de la liguilla no se jueguen”.

Orozco, no reparó en que eso ya se había hecho, y en que el atrevimiento que cuestiona nunca se ha referido a que “no se jueguen” los partidos de liguilla.Abundó su reflexión sugiriendo que una carta donde el IFE avisa el horario del debate y pide considerar que no se programen al mismo tiempo partidos de futbol es un atentado contra la libertad de Televisa y Azteca: “Ojalá no manden sus oficios a la Femexfut y a la radiodifusión, porque más que un exhorto es atentar contra sus libertades”.

El libelo de Orozco se difundió varias horas antes de que se diera a conocer la decisión de encimar horarios (adivinó o fue un coincidencia), y cierra defendiendo al futbol como política para combatir los problemas derivados de la pobreza que hay en México: “¿Acaso el consejero Baños no se ha puesto a pensar que el futbol es el deporte más popular en México? ¿No piensa que millones de mexicanos no tienen un ingreso que les permita acudir al estadio y por eso se transmite por televisión y radio gratuita y que es una de las pocas formas de entretenimiento de los mexicanos? (…) la audiencia tiene el derecho de elegir lo que quiere ver, por eso puede cambiar de canal libremente o de plano ¿es a fuerzas [*sí, así lo escribió: “a fuerzas”] que debemos ver el debate? (…) Qué curioso que esta actitud estatista provenga de un órgano autónomo y ciudadano, que además de costoso resultó ser un peligro para los mexicanos con menores recursos, que según cifras oficiales son algo así como 60 millones”.

Los empresarios de la radio y la televisión, y muchos de sus trabajadores, han mostrado una oposición obsesiva en contra de la reforma electoral de 2007-2008. El meollo de toda la protesta es la prohibición a contratar spots o cualquier modalidad de radio y televisión para difundir propaganda política. De eso se trata esta nueva trampa del futbol, la patraña de los supuestos debates prohibidos por el IFE, la “imposible” viabilidad técnica para transmitir spots locales, el atentado a la libertad de expresión si se monitoreaban programas de opinión para difundir su tendencia libre y la defensa que muchos hicieron de lo que consideraron el derecho humano a vender entrevistas y a ponerse parches propagandísticos en una pelea de box. Todo eso se resume en la exigencia por volver a la compra venta de tiempo aire.

Las televisoras, para escarmentar a la clase política que les quito el pago de spots propagandísticos, han reducido considerablemente el tiempo que le dedican sus noticiarios a las campañas electorales (en comparación con otros años), y no han perdido oportunidad para dibujar cualquier derivado de la reforma como violatorio de la libertad. Creo en verdad que son respetables algunas posturas críticas a la reforma, y así deben verse incluso las que provienen de personas como Javier Orozco, pero también creo que ayudaría discutirlas sin máscaras, el tema es el dinero que perdieron y que buscan recuperar con una contrarreforma, y no la libertad de sintonizar el futbol, los pobres que no pueden pagar un boleto en el estadio Morelos ni el “a fuerzas” debate.

La NFL y el Morelia de Salinas Pliego

No es algo nuevo que las ligas deportivas profesionales eviten encimar transmisiones de sus partidos cuando existe otro evento, en este caso de carácter político-electoral, que puede tener relevancia en la vida democrática de un país. El próximo miércoles 5 de septiembre, cuando faltarán dos meses para la elección presidencial de Estados Unidos, el partido inaugural 2012-2013 de la liga profesional de futbol americano (NFL) lo abrirá el campeón Gigantes de Nueva York, un día antes de lo previsto.

Desde 1948, es decir desde hace 64 años, no se había jugado un partido inaugural de la NFL ese día de la semana, pero el presidente de la liga, Roger Goodell, informó a finales de febrero que se adelantaba el juego y con él la temporada para no empalmar la transmisión con el discurso que Barack Obama dará el jueves 6 de septiembre en la convención del partido demócrata.

En México, en contraste, el IFE informó la fecha del debate y pidió a las televisoras procurar no empalmar horarios con el futbol. Salinas Pliego ignoró la solicitud y como nunca en 64 años programó un partido de su equipo Morelia en domingo a la 8 de la noche.

Lejos de los 60 millones de pobres que invoca Javier Orozco, Salinas Pliego ocupa el lugar 37 en la lista de multimillonarios de la revista Forbes. Sobre su libertad para dinamitar la audiencia del debate presidencial,Salinas escribió: “Si quieren debate, véanlo por Televisa, si no, vean el fútbol por Azteca. Yo les paso los ratings al día siguiente”.

En mayo de 2011, el encuentro de futbol entre la selección mexicana y la de Ecuador tuvo 8.8 puntos de rating en TV Azteca, mientras un programa de 5 minutos pautado por el IFE en canal 9 de Televisa, del Partido Verde Ecologista, registró 8.7 puntos y otro de Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano) 8.8 puntos, lo que significa que poco más de 3 millones de televidentes vieron el programa político y exactamente el mismo número el partido en Azteca 13.

Yo veré el debate, eso decido en libertad,suerte a Salinas Pliego con sus reportes de audiencia y su conducta, que a mi modo de ver se parece más a la de un porro que a la de un empresario que lucra con un bien concesionado por el Estado. Allá él y quienes le aplauden, que ejerza su libertad.

Epílogo

El artículo 62 de la Ley Federal de Radio y Televisión establece una facultad discrecional de la Secretaría de Gobernación en los siguientes términos: “Todas las estaciones de radio y televisión en el país estarán obligadas a encadenarse cuando se trate de transmitir informaciones de trascendencia para la nación, a juicio de la Secretaría de Gobernación”.

Por su parte, el artículo 70 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, establece que los permisionarios públicos están obligados a transmitir en vivo el debate presidencial, mientras que los concesionarios que así lo decidan pueden también hacerlo. El IFE no pidió encadenamiento obligatorio a la SEGOB, y no lo hará. Eso quieren algunos detractores de la reforma electoral para otra vez empezar con el petate del muerto y decir que la libertad de expresión está amenazada. Ya cansa, mejor que se digan las cosas como son, es el dinero que perdieron por compra venta de spots, si eso vuelve, se acaban estos shows y empiezan otros. Dinero vil metal, diría Serrat.

*El autor es asesor en el IFE. Sus opiniones son a título personal

 

 

Jueves, 26 de Abril de 2012 01:35

Spotización, apuntes para el debate

por Luis Miguel Carriedo

Las contiendas electorales en nuestro país han apostado por instrumentos de difusión diseñados para la publicidad comercial: el spot, particularmente, y la propaganda encubierta de forma paralela. En el primer caso, luego la última elección presidencial, el cambio de reglas en la competencia consolidó indirectamente a este formato como vehículo de comunicación política preponderante, presente ahora con cargo a los tiempos oficiales de 6 de la mañana a 12 de la noche, con impactos de 2 y hasta 3 minutos por cada hora de transmisión, en todas las emisoras de radio y televisión con cobertura en el territorio nacional (48 minutos diarios por emisora durante los procesos electorales).

En cuanto a la propaganda encubierta, debido a que hoy está prohibida la contratación de tiempos y establecidos los formato de acceso a la radio y la televisión, quedó limitada también de manera indirecta, no expresa, para efectos electorales, pero por huecos legales eventualmente puede seguir apareciendo en la publicidad de los gobiernos (siempre y cuando lo encubierto no sea, como sucede habitualmente, la imagen, el nombre o la voz de algún servidor público) e incluso podría permitirse, a partir de una interpretación legal, para los mensajes de partidos políticos (sería lamentable, pero se puede), si por ejemplo se decide utilizar segmentos de tiempo del Estado en la modalidad de “productos integrados”, siempre que esos segmentos correspondan a 30 segundos, 1 y hasta dos minutos por mensaje, que son los rangos que establece el artículo 72 del COFIPE.

Entre spots cortos y engaños largos

Los dos recursos publiciario-propagandísticos, tienen elementos que impiden arribar a un modelo robusto de intercambio de ideas y exposición de ofertas políticas. El spot es demasiado corto y la tendencia ha sido usarlo para posicionar a los partidos como su fueran marcas, con ideas muy genéricas, mientras que la propaganda encubierta parte de engañar al ciudadano, de hacerle pensar que un actor popular es militante del partido que le paga por fingir serlo, que un noticiario registra sin pago de por medio las virtudes de algún aspirante presidencial, o que un comentarista deportivo entrevista y enaltece a un candidato porque simpatiza con sus ideas cuando en realidad todo es un anuncio disfrazado de conversación, de nota, o entrevista espontánea.

Ahí andamos, entre un formato la mayoría de las veces ilegal que busca engañar, y otro muy corto que no permite debatir ideas a profundidad.

Muchas de las críticas a lo que algunos han llamado la “spotización” de la reforma electoral 2007, es decir, al hecho de pautar cerca de 30 millones de promocionales en cada proceso electoral federal, sin pago de por medio (48 minutos diarios durante 150 días en poco más de 2 mil emisoras en todo el país), provienen de personajes que no responden necesariamente a una convicción o interés por una mejor comunicación política, más transparente, sin engaños o en formatos más adecuados para conectar a los partidos con los ciudadanos.

En realidad, la repentina preocupación por este formato y su cantidad de impactos distribuidos en todas las emisoras del país, se ha manifestado más como un pretexto de opinadores afines a las grandes televisoras para descalificar un modelo de 30 millones de promocionales gratuitos y promover un retroceso hacia 30 millones, o más, de promocionales pagados.

Eso no significa ignorar que pese al enorme avance democrático que implica prohibir la contratación de propaganda política en medios electrónicos, sí hay parte de razón en la crítica al formato.

Apuntes

En otras palabras, la discusión de la “spotización” requiere tener presentes los intereses en juego, las verdades a medias y las mentiras completas que se han dicho, pero reconocer que se necesita apostar por mejores formatos, más debate de ideas y mejores condiciones para exponer ofertas políticas. Aquí algunos apuntes en ese ánimo:

Primero. Antes de la reforma electoral los partidos políticos concentraban sus mensajes en el mismo formato de spot, no hay cambio en eso, sólo que en algunos días de campaña había menos y en otros muchos más que ahora (más de 70 minutos diarios de promocionales pagados los días previos a la jornada electoral de 2006 así lo demuestra).

Segundo. Existe una brecha enorme entre la vida interna de los partidos, sus documentos básicos, sus plataformas de gobierno o sus definiciones ideológicas, y los contenidos que alcanzan a difundirse en el formato corto del spot. Apenas alcanza para que los partidos ofrezcan algunos datos o propuestas muy generales, a veces para denigrar al oponente o para mostrar que cantantes, actrices, luchadores o futbolistas simpatizan con sus colores y gobiernos.

Tercero. Hay un problema de origen y radica en que el spot nació para la publicidad comercial en Estados Unidos a mediados del siglo pasado, y supone mensajes cortos que van de 10 a 60 segundos, tiempo suficiente para motivar la compra de un determinado producto si se utiliza con repeticiones estratégicas en espacios de televisión y radio que escuche o vea el “target” del anunciante (no cualquier audiencia, sólo aquella que pueda pagar el producto específico). El alto costo de los espacios comerciales en medios electrónicos es favorable al formato corto (menos tiempo al aire=menor costo), y de hecho, funciona bien para vender, porque no se necesita mucho tiempo para dar a conocer unas papas fritas diciéndole al consumidor que son las más ricas del mundo, que nadie puede comer solo una y que se compran en la tienda de la esquina. Difundir una oferta política no debiera compartir esa lógica como sucede hoy, porque no propicia debate, o espacio adecuado para informar a los ciudadanos cuales son las verdaderas diferencias entre ofertas de gobierno o representación legislativa.

Cuarto. Hay mitos forzados que no deben contaminar la discusión seria para mejorar el formato. Por ejemplo, en agosto de 2009, la revista Nexos publicó un artículo firmado por Mónica Aspe, Alberto Farca y Jimena Otero titulado “Más Spots ¡menos votos!” (así, con signos de admiración).

El texto tuvo una amplia resonancia y fue comentado igual por Héctor Aguilar Camín (quien también considera promover la contratación de spots políticos ilimitada es promover libertad de expresión) que por Sergio Sarmiento como un estudio “contundente”, y con alto rigor académico. La hipótesis de los autores de este “estudio” (una de ellas hoy es funcionaria de la CIRT), es así de simple: mientras más salgas en la tele menos votan por ti porque se satura la audiencia. Ni Jack Palace en Ripley lo hubiera dicho mejor: “aunque usted no lo crea”.

La publicación se dio en un momento en que la industria cabildeaba para intercambiar cargas de tiempos oficiales por productos integrados, los cuales, según ellos, son tan efectivos que ya no sería necesario transmitir 48 minutos diarios, sólo unos 20 o 30, y el resto se pagaría con conductoras anunciando al IFE o a los partidos políticos, sin que hubiera necesariamente una equivalencia de tiempo exacta (porque “más espots, ¡menos votos!”).

La pregunta sería ¿a poco si un cliente tiene ánimo de contratar 90 impactos diarios, un radiodifusor le dice que sólo le compre 6, porque si no la audiencia va a saturarse y sería catastrófico para su producto?

Todavía no conozco, pero debe haber, publicistas que digan: “mientras menos impactos publicitarios es mejor para difundir su producto”, sin embargo, aunque nos recuerde a Jack Palace, para la actual funcionaria de la CIRT y sus dos colegas esa premisa es correcta, mientras más spots políticos hay menos votos.

Las conclusiones de esa investigación “científica”, se basan en la elección federal de 2009 tuvo muchos más spots que la de 2003, y como la participación aumentó “apenas” un 3 por ciento, pues eso probaría que mientras mayor número de promocionales, menor número de votos.

Al respecto habría que tomar en cuenta: 1. Que la lista nominal no tiene una relación idéntica al crecimiento de la población, y gracias a los instrumentos técnicos cada vez más avanzados del Registro Federal de Electores y a las campañas de difusión del IFE –mientras más se transmiten más personas acuden a renovar y actualizar su credencial en los módulos-, la relación de ciudadanos habilitados para votar en 2009 fue superior a la de otros años. En otras palabras, no es riguroso atribuirle al porcentaje de votantes de la lista nominal, la saturación o no de promocionales. Hay muchos factores relacionados con el abstencionismo, desde el desencanto con decisiones políticas, hasta las campañas en contra de autoridades electorales cuando éstas sancionan conductas indebidas de alguna televisora.

Quinto. En 2009 -la primera elección federal con las nueva reglas-, la Cofetel daba cuenta de 2 mil 309 emisoras de radio y televisión en todo el país, y si bien los partidos compraron más de 70 minutos diarios en las principales televisoras los días previos a la jornada electoral de 2006, no lo hicieron en pequeñas radiodifusoras con modesta cobertura que hoy transmiten, al igual que una gran televisora, los mismos 48 minutos diarios durante tiempos electorales, por eso el número global de spots que hoy se pautan parece muy alto, pero en realidad 48 minutos significan 96 promocionales de 30 segundos al día por cada emisora, lo que contrasta con los 70 minutos al día (140 spots) que se llegaron a concentrar en una sola televisora.

Esto no necesariamente significa una “spotización” o saturación, porque nadie tiene 2 mil 309 ojos y oídos para sintonizar al mismo tiempo todas las señales del país.

Sexto. El IFE acordó para la elección federal de 2009 homogeneizar todos los promocionales partidarios a impactos de 30 segundos, pero acorde al artículo 72 del Cofipe las unidades de medida podrían ser en algunos casos de 1 y hasta 2 minutos en la contienda presidencial de 2012.

Séptimo. Los debates presidenciales, en caso de realizarse con formatos flexibles y menos acartonados, pueden favorecer un intercambio fluido de ideas en beneficio de los electores.

Octavo. Más debates, más propuestas y menos spots cortos, puede parecer otro tema para Ripley, pero “aunque usted no lo crea” viable, sin duda elevaría la calidad de nuestra democracia.

*El texto se publicó originalmente en la revista Zócalo, número 133 (marzo de 2011).

Intercambian reproches en twitter autor de la polémica iniciativa y uno de los diputados que votaron en favor de su aprobación Fast track

México, DF. 19-Abril-2012. “Me dicen q Ríos Piter va a tener q devolver un cheque con "varios" ceros! (…) engaño (sic) a su grupo parlamentario para q aprobara la ley Televisa II”, afirmó el diputado petista Mario Di Constanzo en su cuenta de twitter, luego de que la cámara de diputados diera marcha atrás a las polémicas reformas a la Ley Federal de Radio y Televisión, incluidas en la iniciativa del perredista Armando Ríos Píter y avaladas por el pleno con el voto favorable y defensa del el propio Di Constanzo el 12 de abril, las cuales y pretendían otorgar una dispensa generalizada de “bloqueo”, es decir de transmisión de spots electorales locales, a cualquiera de las 225 repetidoras de Televisa y a las 180 de Televisión Azteca, en caso de que así lo solicitaran a la COFETEL, con el único requisito de manifestar ser parte de una “red nacional”.

El diputado con licencia Ríos Piter (quien dejó su curul el 30 de marzo) se había disculpado hace unos minutos en su cuenta de twitter por la iniciativa que presentó el 22 de marzo, días antes de ausentarse de su labor legislativa en San Lázaro para competir por una senaduría.

La disculpa provocó que su compañero perredista Fernando Belauzarán, celebrara la reversa que dieron los diputados al regresar lo aprobado a comisiones: “En política a veces se cometen errores y por eso no apoyo linchamiento vs @RiosPiterJaguar o @mariodicostanzo. Celebro q rectifiquen”, dijo Belauzarán también en su cuenta de twitter. Sin embargo, Di Constanzo, uno de los 244 que votaron en favor la iniciativa de Ríos Piter respondió: “Fer (Belauzarán), a mi no me pongas en el mismo costal”. Ríos Piter se sumó al intercambio y replicó: “Solo te recuerdo que yo no estuve el dia (sic) de la votacion, TU si (sic). Entonces también (sic) reconoce”.

“Por eso no estuviste, sabias lo q estabas haciendo. Pero mira, arreglare con tu grupo. Yo que!”, reviró Di Constanzo, a lo que Ríos contestó: “Mi grupo me respalda en esto, lo sabes, por eso se esta arreglando maestro! Por eso pedí que se quite el artículo de polémica” (49BIS y 79B).

“Yo me equivoqué, tu lo hiciste de manera premeditada”, reprochó el petista, y concluyó: “Lo importante es q se pudo enmendar el error. Eso es lo mejor”.

El proyecto de decreto que reforma y adiciona diversos apartados de la Ley Federal de Radio y Televisión, fue devuelto hoy por la mañana a la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía de la Cámara de Diputados por sus vicios formales.

Redacción Mire.

 

 

 

 

Debate en twitter

 

Los diputados devuelven a comisiones las reformas a la LFRyTV, pese a que el pleno ya las había aprobado.

México, DF. 19-Abril-2012. El diputado Guadalupe Acosta Naranjo, presidente de la mesa directiva de la Cámara de diputados, decidió regresar a la Comisión de RTC la propuesta de reformas a la Ley Federal de Radio y Televisión que implicarían exentar de promocionales electorales en el ámbito local a todas las repetidoras de Televisa y Televisión Azteca, pese a que sí podrían transmitir anuncios comerciales locales.

Con el aval del pleno en votación económica, Acosta Naranjo consideró que no se habían cumplido los requisitos mínimos para enviar al Senado esta polémica reforma aprobada por 244 votos a favor y 4 en contra el pasado 12 de abril, y la cual tiene como antecedente la dispensa a cientos de repetidoras de las dos principales televisoras por parte del Instituto Federal Electoral, pese a la existencia de grabaciones que prueban anuncios y noticiarios locales en emisoras que se quedaron exentas a propuesta de la mayoría de los consejeros con derecho a voto.

Por errores en los requisitos y trámites –por ejemplo, no reparar en la prohibición del artículo 105 constitucional para modificar reglas electorales ya iniciado el proceso- la Mesa Directiva de la Cámara baja, en uso de sus atribuciones, frenó el avance de lo que se ha bautizado ya como la reedición de la Ley Televisa, debido a la rapidez con que los diputados dieron luz verde a modificaciones que dejarían sin efecto la posibilidad de que candidatos a cargos locales tuvieran promocionales precisamente en las televisoras más vistas, donde sólo se verían los pautados en una señal de origen.

Los artículos 49 BIS y 79B, sembrados en la iniciativa que hoy detuvo Acosta Naranjo, dicen lo siguiente:

Artículo 49 BIS:

Artículo 49 Bis. Dos o más estaciones podrán ser operadas bajo la figura de red o cadena, ya sea regional o nacional.

La figura de red o cadena, se refiere al enlace o a la retransmisión del contenido programático que se origine en la estación que para tal efecto sea designada como la estación de origen, mediante la notificación correspondiente a la comisión.

En una misma red o cadena se podrán enlazar únicamente estaciones de la misma naturaleza y propósito, ya sean concesiones o permisos.

El artículo 79-B es igual de grave:

Artículo 79-B. Para efectos de lo dispuesto por el artículo 79-A de esta ley, así como lo relativo al cumplimiento de los tiempos que correspondan al Estado diariamente, en los casos de las estaciones que operen bajo la figura de red o cadena conforme a lo previsto en el artículo 49 Bis, se considerará cumplida la obligación de los concesionarios y permisionarios de dichas estaciones al transmitir las pautas, programación o propaganda que las autoridades correspondientes entreguen a la estación que haya sido designada como estación de origen conforme al artículo 49 Bis.

Redacción Mire.

Viernes, 03 de Febrero de 2012 20:34

Indignación

por Miranda

Hay que trascender las noticias, hay que ver más allá de lo evidente, hay que hacer consciencia individual y colectiva y ser rebelde.

Veo en las redes sociales los comentarios y los links compartidos sobre los 25 millones de pesos en un avión del gobierno veracruzano por un lado, y por el otro, el tema de los 3 ex gobernadores priistas y la PGR.

Veo comentarios de indignación por la manipulación de la información que hace el gobierno panista en pleno año electoral y en el contexto de encuestas que dan la presidencia a Enrique Peña Nieto.

Veo comentarios de indignación por las actividades priistas que no dejan de ser sospechosas y que nos hablan de prácticas muy tricolores que dejan a la imaginación todo lo habido y por haber.

Pero CON OTROS OJOS, veo la coincidencia en los dos bandos: la indignación.

La indignación de aquellos que acostumbramos ver, escuchar y leer noticias. ¿Cuántos seremos? la minoría estoy segura. Pero nuestra indignación confluye con la indignación general. La que ya existe siempre, la que está agraviada por la sequía y la situación de los Tarahumaras, la de la madre de familia que se indigna ante un salario injusto que deja con hambre a sus hijos, la indignación ante el acoso sexual y el maltrato a mujeres, niños, ancianos y personas con capacidades diferentes. Indignación, indignación, indignación por todas partes.

¿Para qué nos sirve sumar la indignación? ¿Para qué? ¿Para qué darle rienda suelta e impulsar una emoción negativa, que como todas las de su especie, solo sirve para hacer catarsis y que las cosas sigan igual hasta la próxima crisis emotiva? ¿Para qué construir cada vez más indignación y coraje en un contexto electoral, en el que tendríamos que tener la cabeza fría para tomar la mejor decisión?

Las emociones desbordadas e inconscientes nublan la razón. Las neurociencias han demostrado que la parte emotiva del cerebro activa una desconexión de la parte racional para dar rienda suelta a la emoción. Es imposible pensar y razonar en tus “5 minutos” que en realidad son más, al menos 20 minutos en un episodio de enojo, para recuperar “la razón”.

Pero el problema es que esos “20 minutos” ya se convirtieron en horas, días, semanas, meses de emociones plagadas de insatisfacción, indignación, coraje, frustración y…depresión.

Al cabo del tiempo, las células corporales se hacen adictas a las sustancias que más circulan en nuestro cuerpo. Cada vez buscamos más y más y más.

¿No te parece que las redes sociales se han convertido en el bote de basura en el que vertimos lo “bueno y lo malo”? ¿Cuántos linchamientos sociales en las redes has visto en las últimas semanas?

No solo buscamos saciar nuestra adicción a emociones negativas, sino que ¡las compartimos en búsqueda de apoyo social!

Hay que trascender las emociones “positivas” y “negativas” para entender, para razonar, para pensar, PARA DECIDIR. Pero además hay que trascender también a la razón.

Razón y emoción son las caras de una misma moneda. Juntas, integradas hacen al hombre sabio y por ende a sus decisiones. A esa conjunción se le llama sabiduría, intuición.

¿A quién le beneficia que una nube permanente anule a una de las partes de la dualidad?

¿Quieres seguir siendo cómplice de la inconsciencia colectiva?

¿Bajo qué bases tomarás tu decisión para ir a votar el próximo 1 de julio? ¿Dominado por la indignación, el enojo, la frustración?

 

Las precampañas electorales iniciaron el 18 de diciembre, e implican, para el IFE, el reto de administrar 48 minutos diarios en cada emisora de radio y televisión del país. El nuevo modelo de comunicación política que prohíbe la compra de tiempo aire en medios a partidos, candidatos o terceros a nombre de ellos, enfrenta su primera elección presidencial y muchos son los intereses que buscan exhibir la restricción a pagar spots como censora, poco funcional o de “imposible cumplimiento”. El mito de la saturación de promocionales que “nadie ve”, debe discutirse con seriedad, empezando por decir que en 2006 las principales televisoras difundían, los días previos a la jornada electoral, más de 70 minutos de espoteo pagado diario, y no 48 como es ahora, ya que sin duda existen elementos que pueden mejorar el modelo en una próxima reforma electoral, apostando por ejemplo, a destinar más tiempo a debates temáticos y a propuestas y  menos a spots cortos, pero sin renunciar a mantener vigente lo que es en el fondo la verdadera  molestia y disputa entre los grandes empresarios de los medios y la reforma electoral de 2007: El dinero que ya no puede pagar propaganda política y quieren que vuelva a sus facturas en cada cita con las urnas.

A propósito de lo anterior, rescato este artículo que aborda uno de tantos mitos sobre los promocionales políticos que no se pagan, el cual da por cierto que siempre son menos vistos que otros formatos publicitarios, espacios partidistas no pagados. El texto se publicó originalmente en la revista Zócalo, en septiembre de 2011.

 Existe una percepción equivocada, en buena parte de la clase política, que asume los promocionales a los que tienen derecho los partidos en todas las emisoras de radio y televisión del país, como menos vistos que cualquier gacetilla, mención o entrevista que se contrate ilegalmente en un noticiario o partido de futbol. El argumento, promovido habitualmente por los vendedores e interiorizado a partir de corazonadas -más que por datos duros- en la mente de los compradores, es que siempre tiene más rating un noticiario o un encuentro de futbol, que un programa de 5 minutos de partidos políticos pautado por el IFE, “que nadie ve”.

Vayamos por partes. Casi todos los partidos que aprobaron la reforma electoral en 2007, a efecto de prohibir la compra de tiempo aire en radio y televisión para difundir propaganda política, se han visto envueltos en algún procedimiento sancionador relacionado con la presunta o flagrante compra ilegal de gacetillas, productos integrados varios, menciones o entrevistas propagandísticas en noticiarios, encuentros de futbol o programas de espectáculos. Sobra decir que son ellos quienes aprobaron la reforma y quienes presentan las quejas por este tipo de conductas, solo que lo hacen para que se sancione a un partido opositor, y más tarde deben defenderse porque ese partido opositor presenta otra queja contra ellos, exactamente por las mismas prácticas.

Basta sintonizar emisoras de las principales empresas de comunicación en el horario de sus respectivos noticiarios, programas de belleza, espectáculos  y deportes, para suponer que muchas de sus notas cargadas de halagos a gobernadores o aspirantes presidenciales de todos colores pueden ser en realidad una inserción pagada de propaganda y no información periodística.

Habrá quien diga que lo anterior es una sospecha sin justificación, porque todos los contenidos informativos o entrevistas que se ven y escuchan en radio y televisión llegan a micrófonos y pantallas por una decisión editorial vinculada a la libertad de expresión y no a la compra venta de tiempo aire.  Lo cierto es que la tradición de vender entrevistas, notas y hasta opiniones no es un mito, y existen suficientes pruebas de ello (facturas entregadas vía transparencia por gobiernos con ese concepto, confesiones públicas de conductores de espectáculos, noticias y espacios deportivos, facturas entregadas por los propios partidos a las autoridades electorales para justificar la contratación de menciones actuadas en telenovelas, cápsulas y entrevistas como parte de sus gastos de campaña, etcétera).

Ya hemos dedicado en colaboraciones anteriores, reflexiones sobre este engaño a las audiencias, y documentado ejemplos concretos. No es el tema central en esta ocasión, pero insisto, no es una sospecha, sino un hecho. Lo que sí es mito es que una mayor exposición mediática se logra sólo con ese tipo de formatos ilegales de producto integrado (el pago a cambio de camuflar como información, entrevista u opinión espontánea lo que realmente es publicidad) y no con los spots a los que ya tienen derecho de forma legal todos los partidos políticos.

Rating y spots políticos

Cada punto de rating es una estimación de televidentes o radioescuchas, que en México puede representar entre 380 y 400 mil personas. No es, o no debiera ser, un referente bíblico para los estrategas de campañas electorales, porque surge de una metodología acotada a parámetros comerciales que tiende a medir, por lo tanto, el comportamiento de audiencias en ciudades, no en comunidades pobres en donde están dispersos millones de mexicanos.

La empresa de medición de audiencias más importante en nuestro país es IBOPE, y su metodología toma como base un público objetivo de 28 ciudades (el criterio para elegirlas es que cuenten con más de 500 mil habitantes). En otras palabras, no instalan el famoso “people meter” (el aparato que conectado en una muestra de hogares para medir qué sintoniza cada integrante de una familia) en la comunidad de Santa María Tlahuitoltepec, en la Sierra Mixe de Oaxaca, o en la de San Antonino de Velasco, ubicada en la zona zapoteca aledaña a la capital de ese mismo estado, así que si se ve mucho o poco un canal de televisión ahí, o si en el ánimo de los electores mixes de la región tiene mayor o menor impacto la aparición de un candidato  que contrata una entrevista en el medio tiempo de un partido de futbol, no es algo que podamos saber con precisión a partir de los puntos de rating.

Sólo de ciudades con mejores condiciones en cuanto a poder adquisitivo o con mayor concentración de personas se aportan datos más precisos en esa medición porque es más rentable así la certeza para campañas de publicidad de empresas que buscan motivar la compra de sus productos y no sólo difundirlos. Los partidos buscan votos, por ello su preocupación debiera ser también llegar a electores específicos y no sólo a compradores potenciales que registran los puntos de rating, porque necesitan ciudadanos que les den su confianza en las urnas, no personas con el dinero suficiente para ir a comprar unas papas fritas o gestionar un crédito en las tiendas de electrodomésticos.

Si hacemos un ejercicio simple, y revisamos algunos reportes públicos de IBOPE, podemos encontrar que durante el mes de abril de 2011, en el Canal 9 de Televisa un promocional de 5 minutos del Partido del Trabajo, tuvo 8.96 puntos de rating, otro de Nueva Alianza 7.3, mientras que el encuentro de futbol disputado entre San Luis y Cruz Azul, apenas alcanzó 6.48 puntos.

Ese mismo mes el noticiario que más audiencia tuvo en el Canal 40 de TV Azteca, fue “Informativo 40”, con 0.73 puntos, en el Canal 4 de Televisa (Foro TV), el noticiario más visto fue el de la periodista Adela Micha con 1.62 puntos y en Canal 2 (el de las estrellas), el noticiario estelar de Joaquín López Dóriga tuvo menos 11 puntos porque ni siquiera aparece en el “top ten” de programas en el ranking de IBOBE durante abril de 2011, lo mismo ocurre con el noticiario Hechos del canal 13, que se quedó por debajo de los 8.6 puntos. Sin embargo, durante las contiendas electorales para renovar la gubernatura de Oaxaca en 2010, los dos candidatos punteros aparecieron en infomerciales ilegales en el noticiario de López Dóriga. Entonces ¿vale la pena hacer el ridículo teniendo una buena cantidad de promocionales legales?

Si nos vamos al mes de mayo de 2011, no cambian mucho este tipo de ejemplos: el partido (de futbol) entre la selección mexicana y la de Ecuador tuvo 8.8 puntos de rating en Azteca 13, el noticiario “Informativo 40” fue el que más audiencia tuvo en ese otro canal de la televisora del Ajusco, con 0.8 puntos, mientras que en el Canal 9 un promocional de 5 minutos del partido (político) Verde Ecologista registra 8.7 puntos y otro de Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano) 8.8.

Lo anterior significa que un programa legal de 5 minutos al que tienen derecho los partidos políticos con cargo a los tiempos oficiales que administra el IFE -en donde pueden exponer sus ofertas ideológicas y de gobierno cuando no hay elecciones-, si alcanzó 8.8 puntos de rating pudo llegar a poco más de 3 millones de televidentes, la misma audiencia que un partido de futbol de la selección mexicana transmitido en el Canal 13, y casi 10 veces más televidentes que los que hubiera obtenido pagando una gacetilla o infomercial ilegal en el noticiario más visto de Canal 40 o Foro TV (en caso de que se las vendieran, porque son tan éticos y tan comprometidos con las leyes los empresarios de la radio y la televisión, que eso es improbable).

No sugiero que no es en lo absoluto redituable -en cuanto a exposición mediática- aparecer en el guión de la telenovela “Lety la Fea” mencionado por un tal “Pocholo” como el candidato del empleo (ese  melodrama llegó a los 32 puntos de rating), o que no te vea nadie si sales cocinando galletitas en un programa de espectáculos o en un especial del día del padre al son de Timbiriche, o en una entrevista biográfica llena de lágrimas en “Historias Engarzadas”, o en spots con tu imagen en la portada de las revistas Poder y Negocios, Tv y Novelas  o Vértigo.

De hecho, los programas de espectáculos y chismes tienen generalmente más auditorio que los noticiarios y sin duda hay partidos de futbol con un rating considerable, como aquél de liguilla entre Pumas y Puebla donde por casualidad un reportero de Televisa deportes se encontró en el estadio a Demetrio Sodi y le pareció oportuno preguntarle sobre su candidatura como jefe delegacional en Miguel Hidalgo.

Y así. Por eso vemos también que en los programas de chismes como el de Alfredo Palacios y Maxine Woodside se ha despertado un interés por entrevistar a políticos destacados, o en el muchas veces actuado programa de la peruana Laura Bozzo, en lugar de gritarle “¡Que pase el desgraciado!” a los gobernadores se dedica a colmar de elogios el trabajo que realizan los DIFs locales atendiendo a las víctimas de violencia intrafamiliar (violencia intrafamiliar que supuestamente se denuncia con panelistas que actúan en el programa).

Lo que estoy diciendo no es que esas trampas no funcionen ni tantito, pero sí digo, que al utilizarlas, los partidos políticos subestiman sus propios espacios legales y en ocasiones sobredimensionan los que son contrarios a la Constitución. En otras palabras, hay gobernantes que tiran dinero público en busca de una audiencia que no siempre es tanta como creen o les dicen, y partidos que violan la ley haciendo piruetas para justificarse, sin darse cuenta que podrían aprovechar mejor los espacios que ya tienen en todas y cada una de las emisoras de radio y televisión de nuestro país, y ahí exponer sus propuestas (si las tienen) con un instrumento legal y razonablemente eficiente que les permitirá hacer llegar mensajes a sus potenciales votantes, evitándose el ridículo de pagar porque los entrevisten, les hagan una nota llena de halagos, o a cambio de que los pongan a bailar “todos para abajo” o a conversar sobre frivolidades de la farándula porque con eso, según sus asesores de marketing, van a conquistar a todos los mexicanos.

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