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Sábado, 30 de Junio de 2012 18:03

La veda y la marcha #Yosoy132

La ley electoral vigente en México establece que a partir del jueves pasado y hasta el término de la jornada de votación, no está permitido difundir  encuestas o sondeos de opinión en ningún medio. Tampoco la “celebración” o “la difusión de reuniones o actos públicos de campaña, de propaganda o de proselitismo electorales” (artículo 237, del COFIPE).

Esta etapa previa al día de los sufragios se ha bautizado en el argot electoral como el periodo de “reflexión” o “veda” y no es una regla única en el mundo. En España, por ejemplo, la “Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del régimen general electoral”, establece en su artículo 53 que “No puede difundirse propaganda electoral ni realizarse acto alguno de campaña electoral una vez que ésta haya legalmente terminado”, y en su artículo 69 que “durante los cinco días anteriores al de la votación queda prohibida la publicación y difusión de sondeos electorales por cualquier medio de comunicación”.

Una visión letrista o que ignore cómo se han abordado casos similares y modulado criterios por parte del IFE y el TEPJF en México, puede considerar que la veda implicaría asumir, que si nadie puede realizar un acto público proselitista, tampoco un medio de comunicación podría ni siquiera denunciar que se viola la ley dando cobertura a un acto con tales características o entrevistando a sus participantes porque eso, podría entenderse como difusión del proselitismo.

Es verdad que existe la restricción concreta para no realizar o difundir actos públicos de corte propagandístico, llamando a votar o a no votar por determinado candidato o candidata. Sin duda hay argumentos sensatos en los que se considera que se trata de una regla excesiva porque podría afectar, o afecta, la libertad de expresar una postura política en privado o en público sin importar el calendario, y la prudencia que mandata el COFIPE con los días de “reflexión” en los que no puede haber llamados al voto o al no voto, ni desfile de encuestas previo a la jornada y hasta que ésta termine, acota ese flujo de información y expresión libre.

La ley aprobada por representantes de todas las fuerzas políticas en 2007-2008 optó por el modelo de prudencia previa, una “veda”, que no es ajena a democracias como la española o la argentina, pero que ante un clima tenso como el que se vive a pocos días de una elección presidencial, aludir a su vigencia o simplemente describir lo que dice la ley, es políticamente incorrecto o inoportuno para algunos sectores que no coinciden con vedas ni reflexiones, y también para otros que ante la falta de insumos con qué llenar sus columnas inventan perversas intenciones hasta en supuestos lápices que se habrían diseñado perversamente para hacer un operativo de borrado masivo de votos. Con esos temas frívolos se deja de atender aspectos que sí son preocupantes y requieren denuncia y análisis, como las prácticas de acarreo, o despensas que lucran con el hambre que hay en el país en una vergonzosa forma de comprar o coaccionar el voto. Tristemente es una práctica que se denuncia y se presenta hasta en las contiendas internas de todos los partidos políticos.

Yo creo que existen elementos razonables o en parte razonables en el espíritu de la norma vigente sobre la veda. Por ejemplo, el uso propagandístico de encuestas podría intensificarse durante las votaciones para desanimar a votantes o incluso, podrían realizarse sin mayor problema marchas en donde se gritaran consignas y se utilizaran altavoces afuera de cada casilla para pedir el voto por un partido o candidato, lo que es un delito tipificado en el artículo 402 del Código Penal y en mi opinión eso no vulnera la libertad de expresión ni tiene lógica represora.

La ley ahí está, y por eso algunos consejeros del IFE han respondido a preguntas expresas sobre las restricciones para marchas u otro tipo de actos públicos que tengan una lógica proselitista o propiamente de campaña favorable o contraria a un partido o candidato. A partir de esas declaraciones no han faltado titulares que sugieren una embestida en contra del movimiento estudiantil #Yosoy132 (“arremete el IFE” contra los estudiantes, dice un periódico en un exceso evidente).

Los jóvenes estudiantes, a diferencia de diarios y columnistas oportunistas, han dado señales de respeto a la ley y no se han enganchado con un discurso de victimización. Sin cancelar su derecho a expresarse, no se volcaron en contra de las reglas de “veda”, al contrario, dijeron que no harán una marcha de corte proselitista respetando la ley. Me parece que están en su derecho de manifestarse y también de simpatizar, si fuera el caso, con uno u otro partido, y eso no los vuelve arietes o títeres de nadie. Es absurdo que desde las instituciones públicas nos la pasemos pidiendo a la sociedad que apueste por el modelo de partidos con una mano y con la otra descalifiquemos supuestas o reales simpatías partidistas de un movimiento social que en el histórico debate presidencial que organizó, demostró tolerancia, crítica e imparcialidad.

Es ignorancia o deliberada manipulación sugerir que una autoridad administrativa, por más críticas que se quieran hacer respecto a su desempeño, estaba enfilada a (o amenazaba con) pedir tanquetas y gas lacrimógeno para reprimir una marcha pacífica de estudiantes. La marcha va a llevarse a cabo, y sus organizadores ya han declarado que respetará la veda y no hará proselitismo. Como referencia tenemos el debate que organizaron, en donde dijeron que sería imparcial, y fue imparcial.

Pero aunque la marcha roce o rebase los límites interpretables del artículo 237, difícilmente será objeto de una queja administrativa y menos de un acto irracional de represión. Los tiempos cambian y no por concesión graciosa de nadie, sino precisamente por episodios traumáticos de intolerancia y cerrazón a protestas legítimas.

Marchar no actualiza en automático una violación al COFIPE, hacer proselitismo en periodo de veda sí, pero aún en caso de que sucediera eso, es decir, incluso si presenciáramos actos abiertamente de llamado a votar o no votar por algún candidato(a) en la marcha convocada para este sábado, es imposible instrumentar un procedimiento administrativo sancionador notificando a 500, a 20 mil o 100 mil manifestantes, y hacer diligencias y audiencias para verificar si corearon media consigna o la consigna completa pidiendo el voto por un partido o mentándole la madre a un aspirante presidencial o a todos en su conjunto.

Por eso insisto, sí existe una restricción expresa para hacer actos públicos proselitistas y una marcha que originalmente se anunció (en los medios) como contraria a un candidato, seguramente podría configurar durante su desarrollo elementos que la convirtieran en acto proselitista, pero ¿qué partido presentaría una queja pidiendo sancionar a los manifestantes? No creo que ninguno fuera tan torpe, aunque estaría en su derecho legal de intentarlo.

En realidad la tendencia de interpretación que se ha perfilado en el Consejo General del IFE para resolver eventuales violaciones a la “veda” nunca ha sido sancionar a un medio que difunde como parte de sus actividades periodísticas alguna opinión o expresión general de personajes públicos o ciudadanos que pudiera llamar al voto o al no voto en esta etapa del proceso electoral, tampoco a ciudadanos o estudiantes que participan en actos multitudinarios (por ejemplo, en una decisión polémica, el instituto resolvió en 2009 sancionar el famoso plantón de reforma de 2006, pero no a los ciudadanos o estudiantes que participaron, sólo a los partidos políticos).

Otro ejemplo. En 2009 el senador Arturo Escobar era entrevistado durante el periodo de veda en el noticiario de José Cárdenas en Radio Fórmula, y a juicio del PRD (quien presentó la queja) esto violaba el artículo 237 porque Escobar ni nadie podían difundir expresiones pidiendo el voto en favor o en contra de un partido en un medio de comunicación, considerando su condición de militante del PVEM, el senador lo hizo mientras daba su versión a Cárdenas a propósito de una nota difundida por el diario Reforma sobre un portafolio con dinero que habría motivado su detención en el aeropuerto de Chiapas.

Escobar dio su versión sobre un asunto de interés periodístico, en vivo, pero aprovechó al terminar la entrevista para pedir que los mexicanos voltearan a su opción política el día de las votaciones, lo que detonó la queja ante el IFE por vulnerarse la veda con un llamado proselitista. Finalmente el caso se consideró infundado en el instituto con una apretada votación de 5 a 4, pero aunque ningún consejero pidió enderezar sanción en contra del medio o del conductor que por difundir la entrevista, la única discusión giró en torno a si había responsabilidad de Escobar y su partido, que fue exactamente lo que resolvió el TEPJF al revisar ese caso y con ello fijó un precedente relevante: No sanción a un medio que hace periodismo, pero sí a un actor político que hace proselitismo en ese medio.

En síntesis, nadie va a sancionar a jóvenes manifestantes ni a medios por reportar manifestaciones, en todo caso, si hubiera proselitismo y se violara la veda, tendría que presentarse una queja y los que podrían ser sancionados serían partidos políticos o candidatos.

Desde el 11 de mayo y hasta los últimos días de campaña, un nutrido grupo de jóvenes universitarios conformaron el movimiento #Yosoy132, el cual ha motivado una reflexión intensa en un importante sector de la sociedad, y permitido que coexistan estudiantes de universidades públicas y privadas, no libres de errores, asambleas con discusiones maratónicas y pugnas internas, pero en un balance sereno, sus logros son inobjetables, porque no es sencillo mantener cohesión y acción en un universo donde convergen tantas opiniones y posturas universitarias. Destaco particularmente su agenda crítica al papel de los medios de comunicación y sus relaciones con la política. Creo que ese rubro es un aporte que puede tener mayor alcance al término de las elecciones.

Por más intereses –sin duda los hay- que pretenden montarse o apropiarse de sus demandas e ímpetus genuinos, y por más intereses que buscan desacreditarlos como porros acarreados por un grupo político, los estudiantes han sorteado obstáculos y nos han dejado buenas lecciones al organizar un debate presidencial imparcial y democrático, y al fijar una postura de respeto a la ley cuando la marcha generó una polémica relacionada con la veda.

El movimiento #Yosoy132 ha inyectado reflexión y debate público en la recta final de este proceso electoral, apostando por el voto efectivo y no por el voto anulado como ocurrió con muchos jóvenes en 2009, por derecho a un voto informado a través de debates y medios que esos sí han demostrado poder borrar (a diferencia del lápiz del IFE que no se borra) a los políticos o estudiantes que atentan contra sus intereses económicos. La veda no va a borrar a los estudiantes. Ojalá que voten el domingo, que vigilen el voto y que sigan expresando sus puntos de vista e impulsando lo que ellos consideran justo, en el marco de la ley, como lo han hecho desde un principio. Si simpatizan con un partido, con varios o con ninguno, es mejor escuchar sus razones y en todo caso debatirlas. De eso se trata la democracia.

@lmcarriedo

*Asesor del IFE, sus opiniones son a título personal

Publicado en Política

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