Anunciantes

stcderematelogo.jpg
Miércoles, 27 de Junio de 2012 12:44

El conteo rápido el domingo por la noche

Una vez que cierren las casillas de votación el próximo domingo 1 de julio, los medios de comunicación y por lo menos 28 empresas no tendrán ninguna restricción para informar sobre las tendencias electorales que arrojen sus propios ejercicios demoscópicos. Habrá entonces muchas empresas privadas que darán a conocer una proyección de los resultados electorales a través de encuestas de salida y conteos rápidos la noche del próximo domingo 1 de julio, apenas termine la jornada en el primer segundo de las 20:00 horas. Así lo establece en su artículo 237 del COFIPE.

Los medios no podrán seguir difundiendo encuestas o sondeos con proyecciones de la intención de voto a partir de este jueves 28 de junio, es decir, las mediciones pre-voto, una vez que faltan tres días para que abran las poco más de 143 mil casillas en todo el país no van a darse a conocer hasta que concluya la actividad en todos los centros de votación.

Será hasta ese momento, con todos los votos ya depositados, cuando podrán difundirse estimaciones de los resultados electorales en medios de comunicación que van a proyectar una tendencia de lo que ocurrió en las urnas. No es indebido que lo hagan medios y encuestadores, pero el previsible flujo de conteos rápidos y exit poolls con resultados que se van a exponer masivamente, debatirse, twittearse, retwittearse, repetirse una y otra vez en comentarios de analistas radiofónicos y televisivos y quizá desfilar en casas de campaña y discursos de candidatos, obligan al IFE a no dejar un vacío institucional como ocurrió en 2006.

Los resultados de encuestas de salida privadas no siempre coinciden entre sí porque se construyen con metodologías que incluyen cuestionarios, tamaños de muestra e intereses diversos y algunas son contratadas por los políticos involucrados en la competencia, sobre todo estas últimas, digamos que tienen márgenes “científicos” muy amplios de error.

No son todos, pero sí hay muchos estudios demoscópicos se utilizan como estrategia de propaganda, lo que puede concluirse si contrastamos los resultados de las elecciones que tuvieron márgenes desproporcionados e incluso contradictorios con las tendencias que daban como científicas varias casas encuestadoras días antes de la elección respectiva o al cierre de casillas. Ahí está Puebla, Michoacán, Durango y Oaxaca, tan solo por mencionar algunos ejemplos de franca contradicción entre lo que se proyectaba y lo que realmente se votó. O mintieron los encuestados, o mintieron las encuestadoras.

Sin entrar a fondo en este tema, es evidente que sería irresponsable por parte del IFE dar un paso al costado cediendo a empresas particulares la vocería de las tendencias electorales sin una fuente oficial con la que se pueda contrastar. Un ejercicio propio del IFE, como el conteo rápido permitirá conocer un corte de resultados de manera oportuna, aclarando que nunca será definitiva una tendencia muestral el mismo día de la elección, porque existen plazos legales para el cómputo en los distritos, eventuales recuentos e impugnaciones. Un conteo rápido o “encuesta nacional” como ahora le llama el IFE no declara ganador ni perdedor oficial, sólo refleja una proyección científica, construida con una metodología que conocen los partidos políticos antes de ser aplicada y que mostrará lo que ha quedado plasmado en una muestra representativa de las actas donde se asientan resultados en cada casilla. Esa muestra será mucho más precisa que la de empresas privadas, porque incluirá más de 7 mil casillas, a diferencia de la que utilizan las empresas encuestadoras que proyectan a partir de unas 1000 o 1,500 actas de casilla. Una tendencia oficial que nos dirá cuál es el estado de las cosas, en las actas pegadas en las casillas, la noche de la elección, no semanas después y no después de casi 30 empresas privadas y cientos de medios de comunicación.

Insisto, ningún ejercicio muestral declara ganadores o perdedores, no lo hará el del IFE como tampoco lo hacen los sondeos, encuestas de salida o conteos rápidos privados. Ni siquiera el PREP que es censal o los cómputos oficiales de votos que se realizan en los 300 distritos electorales el miércoles siguiente a la jornada son definitivos, porque existe un periodo de impugnaciones en donde pueden darse movimientos o ajustes en algunas cifras de votación.

Habrá un ganador(a) sólo hasta que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, semanas después de la jornada califique la validez de la elección y desahogue impugnaciones. No antes. Esperar hasta ese momento sin poner sobre la mesa una muestra científica que provenga de la autoridad sería repetir un grave error.

La pifia y reversa del TEPJF

El 14 de marzo el Consejo General del IFE aprobó el Acuerdo por el que se ordenaba la realización del “Conteo rápido” y la creación de su Comité Técnico Asesor, integrado por expertos en el diseño científico de la metodología para el ejercicio.

El TEPJF primero revocó ese acuerdo el 5 de mayo, argumentando, por ejemplo, que el PREP “ya existe” y que “persigue idéntico propósito” al del conteo rápido, lo cual no es preciso (eufemismo que me evita decirle disparate), porque el PREP es un sistema de resultados censal, pero no permite una fotografía de la tendencia global de votación al ir mostrando, minuto a minuto, en tiempo real, el comportamiento de la captura de resultados, ya que dependiendo de cuales se capturen primero, las cifras pueden favorecer indistintamente a quien tenga una votación mayor en un grupo de casillas que se capturan y eso no proyecta una tendencia general precisa hasta que se termina de capturar todo.

Dos días después de la decisión que tomaron los magistrados presentes en la sesión, y luego de una discusión pública intensa, la Sala Superior envió una “nota informativa” a los medios de comunicación para rectificar o “aclarar” los alcances de lo que aprobaron, en una modalidad sui géneris de lo que en el argot de los abogados se conoce como “aclaración de sentencia”. En dicho comunicado, el Tribunal dijo: “La sentencia de la Sala Superior únicamente puso de manifiesto un aspecto en el acuerdo que debía subsanarse, pero en ningún momento limitó y restringió la facultad reglamentaria del Consejo General del IFE”.

El aspecto a subsanarse, según la aclaración-boletín, sería que los “métodos para la selección de las casillas que servirán de base para el conteo rápido”, se detallaran más, porque como las casillas “serían elegidas de forma aleatoria” , pues “la Sala Superior determinó que este aspecto debe reorientarse, para definir de manera precisa y clara el método para seleccionar las casillas materia de la muestra por el Comité Técnico Asesor que se determina integrar en el acuerdo, cuando se emitan las normas atinentes, con el propósito de generar certidumbre en su confección”.

Los magistrados metieron reversa a su pifia y eso es bueno. Sin duda su comunicado contrasta con un párrafo elocuente de la sentencia, en donde la Sala Superior habla de una supuesta falta de certeza que implicaría el conteo rápido, de una supuesta confusión que podría generar (sin explicar a qué se refiere) y de la existencia del PREP como sustituto del conteo rápido, sugiriendo que con ese método se proporcionan resultados y no con un conteo rápido. Dice la sentencia: “la técnica del conteo rápido podría propiciar falta de certeza y objetividad en la obtención del resultado de dicha elección, además de que al ya existir otro método establecido en la ley para proporcionar información preliminar del resultado de la elección, podría generar confusión en el electorado”. A pesar de la cita, el Tribunal informó que sí es legal un nuevo acuerdo para el conteo rápido y el IFE volvió a aprobarlo llamando ahora “Encuesta Nacional” a lo que sigue siendo, un conteo rápido que tomará una muestra representativa de más de 7 mil actas.

El conteo rápido es un instrumento muestral que permite conocer con muy poco margen de error tendencias finales de votación al término de la jornada electoral, a diferencia de las encuestas de salida o los sondeos de opinión, porque el conteo se basa en actas y no en lo que responde un encuestado al salir de la casilla.

En las encuestas de salida (exit poll), el encuestado puede dar una respuesta que no corresponda a lo que en realidad hizo al votar (por miedo o cautela), mientras que en los conteos rápidos la muestra se basa en actas, es decir en los votos. En ambos casos se proyecta una tendencia estadística con cierto grado de precisión, pero esa precisión es altísima en un conteo rápido.

Es decir, una encuesta de salida también es muestral, pero ahí el encuestador pregunta el sentido del voto a un determinado número de ciudadanos cuando van saliendo de las casillas y así se proyecta la tendencia general, mientras que el conteo rápido toma una muestra de actas y proyecta, sobre resultados, dicha tendencia. El sondeo implica preguntas aleatorias y por lo tanto no tiene precisión estadística y el Programa de Resultados Electorales Preliminares, que es censal, va arrojando datos conforme se capturan, por lo que no puede ser referente para proyectar una tendencia general hasta que termina toda la captura.

No hay vuelta de hoja, guardarse los resultados de un conteo rápido oficial, provocaría incertidumbre igual que en 2006 y conteos rápidos privados desfilando sin fuente de contraste. La noche del 2 de julio nos iremos a dormir con información, con el corte de caja de una larga jornada.

*Asesor en el IFE, sus opiniones son a título personal.

Publicado en Política

Anunciantes

lakfelogo.jpg